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12 de noviembre de 1651 - Nace la poetisa mexicana Sor Juana Inés de La Cruz

Le invitamos a conocer más de la escritora que fue llamada La Décima Musa

Hombre necios que acusáis a la mujer sin razón/ sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis/ si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal?”

Los mexicanos estamos tan acostumbrados a oír el inicio de esta redondilla que no nos sorprende que haya sido escrita por una monja – con votos de castidad- de 29 años y que este reclamo a la terquedad masculina –vigente en el siglo XXI- haya sido escrito en 1680. Para combatir el acostumbramiento y asombrarnos ante Sor Juana Inés de la Cruz, es necesario releerla y situarla en su contexto histórico.

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, nació en 12 de noviembre de 1651 en San Miguel de Nepantla. Según narra ella misma “viendo que la daban lección (a mi hermana mayor), me encendí yo de manera en el deseo de saber leer, que engañando, a mi parecer, a la maestra, la dije que mi madre ordenaba me diese lección”. Esto fue a los 3 años y a partir de entonces “podía conmigo más el deseo de saber que el de comer”. Muy pronto entendió que en San Miguel se dificultaban aún más su aprendizaje por lo que molestó con persistencia a su madre hasta que a los nueve años la envió a la ciudad de México con su abuelo. Cuatro años después fue llamada como dama de la esposa del virrey Mancera,  en dónde asombró con su capacidad para hacer versos y juegos de palabras cortesanos, y –lo que era más importante para ella-  ayudó a su formación humanística.  A los diecisiete años domina –dice el hispanista y romanista alemán Karl Vossler"…el difícil estilo culterano y está igualmente bien versada en todos los géneros y métricas de la literatura española".

 

Entra al convento de las carmelitas descalzas a los dieciséis años. Toma esta decisión ya que era la única opción que tenía una mujer para poder dedicarse al estudio, según escribió  “para la total negación que tenía al matrimonio era lo más decente que podía elegir en materia de la seguridad de mi salvación”. Sin embargo a los tres meses deja el convento por considerar que lo estricto de la congregación no era lo que necesitaba; dos años después entra al convento de San Jerónimo, toma los votos definitivos el 24 de febrero de 1669 como Sor Juana Inés de la Cruz y permanece en él hasta su muerte. 

En este convento, convertido ahora en Centro Cultural-  escribió la mayor parte de su obra y alcanzó la madurez literaria; pudo dedicarse a la escritura y los estudios en el tiempo que le dejaban libre las necesarias  labores de contadora y archivista del convento. Declinó dos veces el puesto de abadesa, que le fue ofrecido.

Sor Juana se dio a conocer con rapidez, y fue solicitada con frecuencia  para escribir obras por encargo: décimas, sonetos, liras, obras de teatro, etc. Aunque su obra está llena de referencias religiosas, según Octavio Paz el único escrito teológico, al menos el único que se conserva fue la Carta Athenagórica.  Sor Juana escribió el ensayo en respuesta a  un sermón que el padre jesuita  Antonio de Vieyra había expuesto en Lisboa un año antes del nacimiento de Sor Juana. Ella escribió el texto como una carta privada al obispo de Puebla, D. Manuel Fernández de Santa Cruz reiterando en el texto “Vuelvo a poner todo lo dicho debajo de la censura de nuestra Santa Madre Iglesia Católica”  seguramente para evitar la persecución de la Inquisición que aún tenía mucho poder. El obispo maravillado ante la erudición e inteligencia de la misma la publicó y bautizó con el nombre que la conocemos.  Sin embargo, con una hipocresía que no es privativa de la época, el mismo D. Manuel Fernández escribe una carta a Sor Juana con el seudónimo de Sor Filotea de la Cruz instándola  "no pretendo que vuestra merced  mude de genio, renunciando a los libros, sino que lo mejore leyendo el de Jesucristo... Lástima que un tan gran entendimiento de tal manera se abata a las raseras noticias de la Tierra que no desee penetrar lo que pasa en el Cielo; y ya que se humilla al suelo que no baje más abajo, considerando lo que pasa en el Infierno".

Sor Juana se defendió en un texto, Carta a Sor Filotea de la Cruz, que es a la vez una carta autobiográfica y una declaración de principios en la que aboga por los derechos culturales de la mujer y afirma su derecho a criticar y a impugnar el sermón. Sin embargo la discusión había dejado de ser teológica y estaba retando directamente la vocación de Sor Juana y su compromiso con la vida religiosa, esto por un superior. Por lo tanto y a pesar de enérgica protesta obedeció, y entregó para su venta los cuatro mil volúmenes de su biblioteca, sus útiles científicos y sus instrumentos musicales, para dedicar el producto de ellos a fines piadosos.

A pesar de haber abandonado la escritura en cuando estaba en su fase de madurez, los escritos que se conservan de Sor Juana son suficientes para que  sea considerada con un clásico de la literatura en español, “un poeta de la inteligencia” como la llamó Xavier Villaurrutia, una precursora de los derechos culturales de las mujeres y una escritora actual aunque haya escrito en el siglo XVII.

Cuatro años después de la Carta a Sor Filotea, durante una epidemia, atendiendo a sus hermanas enfermas de fiebre, se contagió y murió el 17 de abril de 1695 en la Ciudad de México.

 

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Créditos

  • Texto: Lucy Virgen
  • Ilustración: Marco Sierra

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Fecha de publicación: 
Jueves 12 de Noviembre de 2015
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