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16 de enero de 1933 - Nace la escritora estadounidense Susan Sontag

Hoy se cumple el 83 aniversario de su natalicio. Conoce mas de Susan Sontag.

Las palabras alteran, las palabras suman, las palabras restan. Fue la cuidadosa omisión de la palabra ´genocidio´ –mientras alrededor de 800,000 tutsis en Ruanda eran asesinados, en unas semanas por sus vecinos hutu hace diez años- lo que indicó que el gobierno norteamericano no tenía intención de hacer cualquier cosa. Negarse a llamar lo que tuvo lugar en Abu Ghraib –y lo que ha ocurrido en Irak, en Afganistán y en Guantánamo – por su verdadero nombre –tortura- es tan ridículo como la negativa a llamar el genocidio de Ruanda, un genocidio”.

Al leer estas palabras, parte del ensayo Ante la tortura de los demás (2004) escrito por Susan Sontag , queda claro que la autora norteamericana - de la que se cumplen hoy 83 años de su nacimiento- no era una favorita de su gobierno; pero tampoco lo era de muchos grupos, o gobiernos, o portavoces de  cualquier ideología. O al menos lo era por mucho tiempo, porque Susan Sontag, siguiendo la brújula impredecible de su conciencia cambiaba sus simpatías políticas y personales con cierta frecuencia y las publicitaba sin pudor. Además, aunque pertenecía a la aristocracia intelectual norteamericana, con doctorados en Harvard, coqueteaba con la frivolidad, la publicidad y la cultura popular lo que llevó a muchas a acusarla de ser una diva banal entre otras muchas cosas.

Susan Sontag siempre fue tan original como su mechón plateado –que después de los sesenta lograba mantener pintando el resto del cabello de negro- a los seis años comenzó la primaria, en el tercer grado, terminó la preparatoria a los quince; a los 26 estaba casada con un hijo y además un doctorado. Su verdadero apellido era Rossenblatt, pero lo cambió a los 12 años por el de su padrastro al que detestaba pero que combinaba mejor con su nombre.

Sontag fue básicamente una ensayista y crítica cultural pero, aunque su interés por las condiciones de las mujeres y los derechos humanos eran sus principales preocupaciones, durante sus cincuenta años de trabajos publicados abarcó temas como el dolor, la enfermedad, la tortura, la interpretación de las ideas y de la naturaleza, la fotografía y la muerte. Escribió además cuatro novelas-destacando En América (1999)-, un volumen de historias cortas, dirigió dos películas, y algunas obras de teatro. Más allá de su producción intrínseca, sus ideas a través de comentarios y entrevistas, suscitaban discusiones y hacen de ella una figura imprescindible en la vida cultural del siglo XX.

En una entrevista con la revista Time Carlos Fuentes dijo de ella “Erasmo viajaba con 32 libros que contenían todo el conocimiento que valía la pena, Susan Sontag ¡lo lleva en el cerebro! No conozco a otro intelectual con la mente tan clara y con esa capacidad para ligar, conectar y relacionar”.

Ganó una gran cantidad de premios literarios como el National Book Critics Circle, el National Book Award y una beca de la fundación MacArthur Foundation. No hay ningún otro intelectual norteamericano de ese nivel, que sea mencionado y reconocido a nivel tan amplio: se dedicaron a ella artículos en revistas Rolling Stone y People, hay un diálogo sobre ella película Bull Durham (1988); apareció en la cinta Zelig(1983)  de Woody Allen, fue retratada por Irving Penn para Vogue y varias veces –incluso muerta- por su compañera de los últimos años la famosa fotógrafa Annie Leibowitz.

Sus simpatías políticas empezaron a causarle problemas desde principios de su carrera, en 1965 escribió un ensayo en el que alababa sin restricciones a la cineasta nazi Leni Riefenstahl; años después sin que hubiera atendido a las críticas en su momento cambió de opinión. Los regímenes comunistas de Cuba y Vietnam fueron apoyados por ella, que años después dijo que el comunismo era una forma de fascismo. Llegó incluso a expresarse de lo que se ha convertido en centro y justificación de la política exterior norteamericana: los ataques del 11 de septiembre. Dijo: “se puede decir cualquier cosa de los perpetradores de los ataques del martes, excepto que son cobardes”. Conmovida por las condiciones de la guerra de los Balcanes y acusando a los Estados Unidos y a Europa de “apatía criminal”, se instaló en Sarajevo durante buena parte del sitio representando la obra teatral Esperando a Godot. Para sus simpatizantes fue heroica, para sus detractores una egocéntrica que usaba los restringidos recursos que tenía la ciudad y sus desesperados habitantes. Después de su muerte, el 28 de diciembre de 2004, se dio su nombre a una plaza en el centro de Sarajevo en Bosnia-Herzegobina.

Su trabajo crítico –sobre cualquier tema de cultura o política - era siempre apasionado, se lee con facilidad y aunque se esté en desacuerdo –especialmente cuando se está en desacuerdo- deja con ganas de leer más y hablar sobre el tema. O tener una discusión acalorada en donde se rasguen vestiduras y prejuicios, ese sería el mejor homenaje a Susan Sontag. 

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Créditos

  • Texto: Lucy Virgen
  • Ilustración: Marco Sierra

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

Fecha de publicación: 
Sábado 16 de Enero de 2016
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