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19 de agosto de 1936 - Fallece el poeta andaluz Federico García Lorca

Articulo dedicado al poeta en su 80 aniversario luctuoso

Los aeropuertos civiles suelen llevar nombres de héroes nacionales o celebridades locales; comúnmente políticos o militares, a veces religiosas como el Aeropuerto Juan Pablo II de Cracovia. Raros son los casos en que un aeropuerto tiene el nombre de un compositor clásico o popular como el Aeropuerto Chopin en Varsovia,  o el John Lennon de Liverpool; aún más escasos son los aeropuertos nombrados por un escritor y más bien de escritores con impacto político como Vaclav Havel que da nombre al aeropuerto de Praga o José Martí al de La Habana.  Tan sólo por lo poco común sería relevante que el aeropuerto de Granada-Jaén lleve el nombre de un hijo ilustre de esta provincia Federico García Lorca. Esta señal de reconocimiento, puede ser leída también como una disculpa al escritor y poeta que regresó a la ciudad buscando refugio y fue traicionado, no se sabe el día exacto en que murió, no tiene una tumba con su nombre pero que sigue siendo -a 80 años de su muerte- referencia de la literatura en español.

Federico García Lorca nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros, provincia de Granada. Estudió Filosofía, Letras y Derecho en la Universidad de Granada,  en 1918 publica su primer libro Impresiones y Paisajes.  Ese otoño escribió: “me siento lleno de poesía, poesía fuerte, llana, fantástica, religiosa, mala, honda, canalla, mística. ¡Todo, todo! ¡Quiero ser todas las cosas!”. Con ese espíritu se fue a Madrid y se instaló en la Residencia de Estudiante de Madrid, en donde vive hasta 1928; allí conoció a Luis Buñuel, Rafael Alberti y Salvador Dalí entre otros artistas e intelectuales de la época.

España vivía un gran momento para las letras y las artes, muy propicio para la creación artística; la 2ª. República, después de casi diez años de dictadura, abrió las posibilidades a ideas diferentes y atrevidas. Para García Lorca este momento fue básico en su desarrollo personal y artístico.  Además de los intelectuales jóvenes y prometedores como él mismo, hizo amistad con el poeta Juan Ramón Jiménez, su mentor en labores editoriales y con el compositor  Manuel de Falla con quién colaboró en varios proyectos, entre ellos un concurso de cante jondo.

García Lorca es uno de los raros poetas y dramaturgos que conoció el éxito en vida y lo aprovechó para difundir su obra y el teatro en general. Siempre en movimiento pasó temporadas en Estados Unidos, en La Habana, en Argentina y Uruguay. Con estos viajes confirmó que había un público para el teatro en toda Latinoamérica; a su regreso viajó por toda España dando conferencias, asistiendo a los estrenos de sus obras y reuniéndose con intelectuales destacados.

A partir de 1934, desde su regreso de Buenos Aires dirigió sus esfuerzos al teatro, tanto con la escritura y puesta en escena de sus propias obras con su compañía ambulante La Barraca, como a la organización de clubes teatrales que producían obras ignoradas por el teatro comercial.  

La popularidad de Lorca y sus numerosas declaraciones a la prensa sobre la injusticia social, le convirtieron en un personaje antipático e incómodo para la derecha – pero muy atractivo y carismático para todos los demás- aunque detestaba la política partidaria y jamás quiso afiliarse al Partido Comunista, como todos sus amigos.

En ese año -1935- el ambiente de Madrid se volvió cada vez más intolerante y violento y su obra de teatro Yerma era atacada por la prensa de derecha como obra “inmoral” y “pornográfica”. En una de las funciones de Yerma, García Lorca salió al escenario y proclamó: “Yo no hablo esta noche como autor ni como poeta, (…) sino como ardiente apasionado del teatro y de su acción social. El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la educación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad de un pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar a una nación entera. El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equivocadas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y el sentimiento del hombre”.

A fines de junio de 1936, alarmado por la situación política que había en toda España y tal vez intuyendo una guerra civil; Lorca regresa a Granada.

 

El 17 de julio estalló la sublevación militar comandada por el general Francisco Franco contra la República en Marruecos; este golpe de estado hubiera fracasado de no contar con el apoyo de Hitler y Mussolini que primero transportaron a los rebeldes a España y después aportaron tropas y armamento.

Lorca y su familia revisaron las posibilidades para tratar de salvarlo, sabiendo que era un intelectual reconocido.  Fue a esconderse a casa de la familia Rosales, con nexos con los Falangistas rebeldes, en pleno centro de Granada.  Sin embargo tan sólo un mes después de estallar la guerra civil, Lorca fue detenido, entre los cargos contra figuraban el “ser espía de los rusos, estar en contacto con éstos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos y ser homosexual”. Fue transportado a Viznar, entre este pueblo y el de Alfacar fue fusilado junto a otros prisioneros al lado de una carretera. No se conoce con certeza la fecha de su muerte, pero se sitúa entre el 18 y el 20 de agosto; en papeles oficiales dice “Federico García Lorca falleció en el mes de agosto de 1936 a consecuencia de heridas producidas por hecho de guerra”.

Sus poemas y guiones teatrales, reconocidos en todo el mundo no ha dejado de reimprimirse; sus obras teatrales se difunden en todo el mundo en su versión originales y con adaptaciones musicales, danza, flamenco y jazz e incluso han sido llevadas al cine y a la televisión.  Ha influido a compositores, cantantes y directores que van de Camarón de La Isla a Chavela Vargas; de Carlos Saura a Leonard Cohen.

Mientras tanto sus restos siguen sin encontrarse y la leyenda que se ha tejido en torno a ellos sigue creciendo. Se dice que fueron exhumados durante los cuarenta años de la dictadura franquista, que fueron cambiados de lugar o que nunca fue sepultado.  No hay una tumba con su nombre pero sus palabras “yo vuelvo por mis alas/ dejadme volver/ quiero morirme siendo, siendo amanecer/quiero morir siendo ayer” son el mejor de los recuerdos; sus palabras y  un aeropuerto rodeado de olivos.

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Créditos

  • Texto: Lucy Virgen
  • Ilustración: Marco Sierra

CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión

Fecha de publicación: 
Viernes 19 de Agosto de 2016
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