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22 de junio de 1906 - Nace el guionista y director de cine, Billy Wilder (110 aniversario)

Lea el articulo que se ha preparado de este influyente director de cine en el primer centenario de su nacimiento

¿Cuál es la mejor película de Billy Wilder? Es una pregunta que asegura una buena discusión entre cinéfilos. Hay quien prefiere sus comedias –divertidas y sofisticadas- o sus dramas – fuertes y desgarrados-. Muchos de nosotros preferimos sus tórridas y contrastantes muestras de cine negro.

Pero Wilder es un director que asegura entretenimiento para todos, sin importar el conocimiento del cine que tengan, la edad o la nacionalidad. Él mismo decía que la mejor puesta en escena es la que no se ve, la que deja al espectador entrar en la pantalla y perderse en la historia. Su forma de dirigir es tan buena que puede empezar una película con la confesión “No maté por dinero, maté por una mujer. Perdí el dinero y perdí a la mujer” y aun así mantener la tensión durante 90 minutos, para terminar con la misma frase. Es uno de los pocos directores -sólo ocho- que han ganado los tres óscares principales –mejor película, mejor dirección y mejor guion- por la misma producción, El apartamento (1950).

Billy Wilder parece ser el epítome de lo norteamericano, da la impresión haber nacido para dirigir comedias como Susú(1942) y Una eva y dos adanes (1959) ; para dirigir a Marilyn Monroe, Bárbara Stanwyck, Shirley Mclaine y Ginger Rogers; para retratar la decadencia de sistema de los grandes estudios cinematográficos en El ocaso de una vida (1950); o el cinismo del sistema de justicia en Perdición (1944). En una época en la que todo se filmaba en foros, Billy Wilder retrató Nueva York en verano –bochornosa y excitante- en La comezón del séptimo año (1955) y Los Angeles, opulenta por un lado, demacrada por el otro, en El ocaso de una vida y Perdición.

Sin embargo Billy Wilder, que nació en 1906, era en realidad miembro de un segmento menos glamoroso de la sociedad del siglo XX, era un emigrante y un refugiado; salió huyendo del nazismo en Europa y pasó a ser parte del grupo de europeos que revitalizaron a Hollywood a finales de los años treinta. Nacido en Sucha -entonces parte del Imperio Austrohúngaro, hoy Polonia- empezó a trabajar como periodista de espectáculos y después guionista en Berlín, emigró a París con la ascensión del partido nazi, trabajó un tiempo y entró a Estados Unidos a través de México. La madre, padrastro y abuela de Wilder murieron en campos de concentración nazis; algo que en descubrió hasta años después y siempre se negó a hablar del tema.

Al llegar a Hollywood en 1936, Billy – su verdadero nombre era Samuel pero desde niño fue llamado así, gracias a las simpatías pro-americanas de su madre- empezó a trabajar como guionista junto con Charles Brackett, un guionista con fama de conservador y erudito. Esta peculiar sociedad dio como resultado comedias sofisticadas con una refrescante participación de mujeres que, en general, eran más inteligentes y perspicaces que sus contrapartes masculinas.

En 1942 siendo un guionista exitoso buscado por muchos directores, Wilder convenció a los estudios Paramount para que lo dejaran dirigir la comedia Susú, paso que él consideró necesario para conservar los detalles sutiles que caracterizaron su obra. A partir de entonces siguió escribiendo y dirigiendo sus películas que no sólo fueron éxitos de público y crítica sino que fueron determinantes en las carreras de Jack Lemmon, Walter Mathau y Shirley McClaine entre muchos otros. Tanto en comedias como en dramas y en cine negro las películas de Wilder tienen la elegancia europea al ritmo americano, pueden ser cínicas pero hay un fondo de decencia y hasta de sentimentalismo en ellas.

En 1951 Billy Wilder dirigió El ocaso de una vida, sobre una estrella del cine mudo- protagonizada por Gloria Swanson- que multimillonaria y nostálgica, espera el guion perfecto que la devolverá al cine y a su pasada gloria. Trabajaron en esta crítica a Hollywood y al sistema americano que inmisericorde desecha lo que no tiene brillo de nuevo, actores como Buster Keaton, la columnista Hedda Hopper y el director alemán Erich Von Stroheim que hacían papeles similares a ellos mismos. La película ganó siete óscares y consagró a Wilder como uno de los principales autores del cine norteamericano de la postguerra.

Pero, como en las cosas verdaderamente importantes, el tiempo es el mejor juez de la obra de Billy Wilder. Sus películas se pueden –y se deben- ver hoy con el mismo placer que en el momento en el que se hicieron. También son menos cínicas en estos tiempos modernos pero permanece la inteligencia, el sentido del humor y la ironía de un austro-húngaro que se convirtió en uno de los mejores directores norteamericanos.

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Créditos

  • Texto: Lucy Virgen.
  • Ilustración: Marco Sierra.

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

Fecha de publicación: 
Miércoles 22 de Junio de 2016
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