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24 de Febrero - Día de la bandera mexicana

Conoce más acerca de la historia de nuestro lábaro patrio en el día que fue decretado su reconocimiento.

La bandera, junto con el escudo y el himno nacional, son los símbolos que nos representan y nos unen como nación mexicana. Desde tiempos remotos los hombres han buscado símbolos o insignias que los representen y México no fue la excepción, desde la época prehispánica, tanto el Estado como los jefes militares, contaban con distintivos propios, cuyos estandartes estaban montados en un palo y amarrados a la espalda del abanderado.

Los españoles a su llegada al nuevo continente introdujeron sus propias insignias las cuales representaban no a una nación sino la religión que profesaban por la cual luchaban o a quien obedecían; Hernán Cortés - según se relata en el Códice Boturini- llevaba una efigie de María Santísima con las manos juntas, una corona de oro y rodeada de doce estrellas. Durante la Colonia no existió bandera alguna para la Nueva España, pues se utilizaron los escudos de la monarquía española. Pero al inicio de la guerra de Independencia el cura Miguel Hidalgo, a su paso por la parroquia de Atotonilco el Grande, Guanajuato, tomó una imagen de la Virgen de Guadalupe y la convirtió en el estandarte de los insurgentes; en contraparte el ejército español enarboló la de la Virgen de los Remedios.

Durante este conflicto, fueron usadas distintas banderas, como las tres creadas por un decreto del Supremo Congreso el día 3 de julio de 1815 en Puruarán, Michoacán y firmado por José María Morelos y Pavón. En este decreto se empleaba por primera ocasión el nombre de México y las banderas fueron – la primera para su uso en la guerra, la segunda con fines parlamentarios y la tercera para el comercio. El mismo Morelos utilizó dos banderas: la primera un rectángulo de seda en cuadros azules y blancos y en el centro un águila posada en un nopal sobre un puente de tres arcos con las iniciales V.V.M. (Viva la Virgen María); la otra con el mismo escudo, pero con una leyenda en latín que se traducía como: “Vencedora tanto con los ojos como con las uñas”.

El verde, blanco y rojo fueron utilizados por primera vez entre los años de 1812 y 1817 en la bandera de un grupo de caballería de las fuerzas independentistas – actualmente en exhibición en el Museo Nacional de Historia en Chapultepec. Y, el mismo día que se proclamó el Plan de Iguala, el sastre José Magdaleno Franco, terminó de confeccionar la primer bandera tricolor por encargo de Agustín de Iturbide que consistía en un rectángulo de tres franjas transversales en rojo, verde y blanco, con tres estrellas de los mismos colores, pero en el orden de blanca, roja y verde, en cuyo centro tenía una corona dorada y las palabras: religión, independencia y unión, por lo que se le denominó de Las Tres Garantía cuyo significado era: blanco: religión, verde: independencia y rojo: unión.

 

Consumada la Independencia, la Junta Provisional Gubernativa - el 2 de noviembre de 1821- decretó que la bandera se confeccionara con las franjas verticales y ordenaran los colores de izquierda a derecha: verde, blanco y rojo, y un águila en el centro, posada sobre un nopal y con una corona sobre la cabeza. Al finalizar el Imperio de Iturbide, el Congreso Constituyente adoptó oficialmente la bandera tricolor con el águila, pero sin corona y agregando los símbolos republicanos de las ramas de laurel y encino, por decreto del 14 de abril de 1823. Desde entonces solo ha variado la posición del águila: de frente, perfil y tres cuartos; con la cabeza a la derecha o la izquierda (conservadores o liberales, respectivamente), con corona o sin ella durante el Imperio de Maximiliano, dependiendo del bando. Con la llegada al poder de Benito Juárez y los liberales, se impone la secularización y se cambia el significado de los colores, el verde: esperanza, el blanco: unidad y el rojo: la sangre de los héroes nacionales. En la época de Porfirio Díaz, decretó el 30 de diciembre de 1880, que el águila se representará de frete con las alas desplegadas, al estilo francés de la época.

 

Durante la Revolución Mexicana, el presidente Venustiano Carranza, continuando con la idea nacionalista inspirada por los códices y monolitos indígenas, el 20 de septiembre de 1916, estableció que el águila se representara de perfil izquierdo, posada sobre un nopal que brota de una roca rodeada de agua y, orlada en la parte de abajo, con ramas de encino y laurel. Esta posición se ha conservado, salvo pequeñas modificaciones, en los decretos de los presidentes Abelardo L. Rodríguez (5 de febrero de 1934), Gustavo Díaz Ordaz (27 de diciembre de 1967) hasta el de Miguel de la Madrid Hurtado (30 de diciembre de 1983), que entró en vigor el 24 de febrero de 1984, por lo que a partir de esta fecha se le deben rendir honores y queda instaurado como el día de celebrar a nuestro lábaro patrio. Este decreto y sus diversos artículos, describen y regulan cómo debe ser confeccionada, su uso por parte de las instituciones públicas y privadas, la sociedad civil, las festividades cívicas y ceremonias oficiales; la forma correcta de rendirle honores, entre otras disposiciones.

Ante tantos desatinos que vemos en las distintas ceremonias en las que están presentes nuestros símbolos patrios, invito a los lectores a revisar lo señalado en el artículo noveno de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, en el que se señala que el saludo civil a la bandera se hace en posición de firme, colocando la mano derecha extendida sobre el pecho, con la palma hacia abajo, a la altura de corazón; los varones con la cabeza descubierta y el Presidente de la República, como jefe supremo de las fuerzas armadas, lo hace de forma militar.

Ahora que conocemos un poco más de nuestra bandera nacional, símbolo de los Estados Unidos Mexicanos, debemos sentirnos orgullosos de ella, ya que es considerada por expertos en la materia, como una de las más hermosas del mundo.

Juramento a la Bandera mexicana

¡Bandera de México!,
legado de nuestros héroes
símbolo de la unidad
de nuestros padres
y de nuestros hermanos,
te prometemos ser siempre fieles
a los principios de libertad y justicia
que hacen de nuestra Patria
la nación independiente,
humana y generosa
a la que entregamos nuestra existencia.

Bibliografía

  • Álvarez, José Rogelio, Director. Enciclopedia de México, Tomo II, Secretaría de Educación Pública, Ciudad de México, 1987. Pp.859 a 862.
  • Bandera de México, Miguel Ángel Porrúa, Grupo Editorial. México 1996.
  • Delgado de Cantú, Gloria M. Gran Historia de México, de la Prehistoria al Liberalismo. Editorial Alhambra Mexicana. México, 1996.
  • Historia de México, Tomo II, Salvat Mexicana de Ediciones, México 1985.

Enlaces de interés

Créditos

  • Texto: María del Rocío González - Licenciada en Historia y experta en Historia de México
  • Ilustración: Marco Sierra

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

Fecha de publicación: 
Miércoles 24 de Febrero de 2016
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