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25 de enero de 1882 - Nace la escritora inglesa Virginia Woolf

 

A veces los sentimientos nos violentan como una ola, se está en el mar y no se sabe nadar, el reflejo de respirar es una buena noticia olvidada. El sabor del mar se confunde con el de las lágrimas y dejas que tu cuerpo capitule, entregándose a lo que venga mientras las piedras en tus bolsillos te arrastran hasta el fondo sin intención alguna de flotar. A veces los sentimientos lo son todo, a veces no son más que un recuerdo y no parece haber nada más allá de la tristeza. Las lágrimas te dejan seco y ya no queda nada que sentir: todo se ha sentido ya. Esta fue la prerrogativa de la escritora inglesa Virginia Woolf, la mujer que lo sintió todo hasta no sentir nada. Fingiendo llorar al recibir las noticias de la muerte de su madre mientras por dentro reía a carcajadas; amando fervientemente a su marido pero pronta a confesarle que besarlo no le despertaba nada. Una mujer que declaró que la paz no se puede encontrar evitando la vida, hasta que un día decidió que no necesitaba paz, ni por lo tanto la vida misma.

La escritora nació - con el nombre de Adeline Virginia Stephen - el 25 de enero de 1885 en un barrio de la clase alta en Londres, en una familia de la nobleza pero a pesar del privilegio que conoció, las tragedias le seguían. Desde seis años su hermano abusaba de ella, causando deterioro a su salud mental y percepción del mundo. Su padre murió cuando tenía trece años, causando su primer episodio depresivo; a los quince su media hermana, quien había sido diagnosticada como “mentalmente incapaz” fallece también. Virginia intenta huir de sus problemas y de su casa desolada, casándose con Jack Hills, quien inconvenientemente muere de peritonitis, en la luna de miel.

La Inglaterra que vive Woolf - triste, desolada y con abruptos de violencia, durante la Primera Guerra y la etapa posterior - no ayuda con su deteriorada salud mental pero ¡oh! combina con lo que es ella. En 1910 se casa con Leonard Woolf, a quien ella denominaba como “un judío, pero sin la plata”, y teniendo suficiente para vivir bien se contenta con el círculo social de la literatura londinense.

 

A pesar de lo cerrado de su cuadro espacio temporal, ella vivía con sus propias reglas. Encantada con la liberalidad que ofrecía su círculo social, comienza un romance extra marital con Vita Sackville-West, la esposa de un amigo de la familia. Este romance, deja a Virgina con Orlando (1928), una novela biográfica de fantasía, que transcurre en el curso de tres siglos y varias transformaciones de género. Su protagonista Orlando empieza la historia como hombre “Él – porque no había duda de su sexo, aunque la moda de la época algo hacía por esconderlo” y termina sin género determinado. Esta carta de amor dedicada a Vita, de casi trecientas páginas trata temas polémicos que escritores contemporáneos todavía no se atreven a tocar. Los temas ocultos, figuras estilísticas y léxico vanguardista marcan el estilo propio de la autora tanto en sus novelas como en sus ensayos.

Todas las escenas de la vida cotidiana de Virgina Woolf afectan los desórdenes mentales con los que debe lidiar. La depresión y la bipolaridad se activan con facilidad, en cambio la parte que le impulsa a crear y a sentir no siempre está presente. El estigma y el abuso que conocen los afectados por estos trastornos también eran parte de su vida.

 

Aunque Wolf logró crear ocho novelas, una colección de historias cortas, ocho libros de ensayos y poemas que cambiaron como vemos al mundo, a las mujeres y al amor, noblemente la novela La Sra. Dalloway (1925) y Las olas (1931), los ensayos Su propio cuarto (1929) y Tres guineas (1938), no debemos sólo romantizar su situación y agradecer sus célebres y maravillosas obras a su sufrimiento. Wolf conoció el dolor y lo escribió, vivió la vida lo suficiente para contarla desde su punto de vista único. El dolor y la depresión no se escriben solos; requieren talento y un mucho esfuerzo para transformarse en grandes obras. Ella lo hizo hasta que no vio el caso en seguir atormentando a los demás, ni a ella misma; le escribió a su marido “estoy segura de que de nuevo me vuelvo loca, no creo poder soportar otra de esas terribles temporadas…” y saltó al río con piedras en los bolsillos y la convicción de morir.

La muerte de Virginia Woolf fue el resultado del dolor y sus enfermedades mentales. Su vida fue el resultado de ser una mujer inteligente que creó todo lo que pudo, después de sentir todo lo que podía.

Nota del editor: Virginia Woolf fallece el 28 de marzo de 1941 y este año se cumplirá su 75 aniversario luctuoso.

 

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Créditos

  • Texto: Valentina Villa
  • Ilustración: Silvana Soffchi

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión

Fecha de publicación: 
Lunes 25 de Enero de 2016
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