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26 de febrero de 1934 - Nace el dibujante y escultor José Luis Cuevas

Dibujos de Jose Luis Cuevas quien hoy cumple años - leer el artículo

Tenía 22 años cuando se hizo famoso, no por sus pinturas, su profesión y vocación, sino por un manifiesto. En ese momento el que se consideraba “un joven talento” y había empezado a exponer acuarelas y aguafuertes se convirtió en el “niño terrible” de la pintura mexicana al calificar la obra de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros como “arte folklórico, superficial y ramplón”. Han pasado 58 años y José Luis Cuevas, habiéndose convertido en un pintor respetado, establecido internacionalmente sigue siendo el mismo provocador, amante de la controversia que en 1951

José Luis Cuevas nació en la Ciudad de México, el 26 de febrero de 1934 y aún este sencillo dato es incierto, ya que él declara esta fecha como real pero su hermano mayor –entre otros- asegura que fue 2 años antes. Su vocación fue muy precoz, a los 7 años gana un concurso de dibujo infantil de la SEP y a partir de entonces es motejado “el güerito pintor”. Un año después –él mismo declara- frente a los murales de Roberto Montenegro decide que será artista.

Una fiebre reumática le obligó a estar en cama dos años, lo que le impidió tener una educación formal pero le dio mucho tiempo para leer y dibujar, por lo que se considera un autodidacta.  En el momento en el que sección México en la cultura del periódico Novedades, publicó el antes mencionado manifiesto La cortina de nopal (1951), Cuevas trabajaba ilustrando las entrevistas de la periodista Anita Brenner y trabajaba en una serie de dibujos teniendo como modelos a los pacientes psiquiátricos de La Castañeda.

La cortina de nopal es una narración en tercera persona, con un joven e ingenuo artista mexicano “Juan” como protagonista. En el recuento de su vida y sobre todo sus dificultades para sobrevivir, va descubriendo el “ambiente putrefacto de las llamadas actividades cultas”. A través de “Juan”, Cuevas se pronuncia contra Rivera y Siqueiros, la Escuela mexicana de pintura y los “jerarcas del arte” pero su crítica no se limita a lo artístico sino que abarca desde las conductas sociales hasta la corrupción. La crítica no sólo era mordaz sino profunda y tocaba puntos certeros y dolorosos. Muchos artistas plásticos respaldaron a Cuevas mientras los admiradores de los muralistas seguían defendiéndolos a ultranza, el público se interesó más en el arte y el periódico le dio a José Luis Cuevas un espacio permanente.

 

Todo esto sería anecdótico si no estuviera respaldado por el trabajo plástico constante, distintivo y de innegable calidad de José Luis Cuevas. Siguió con los dibujos y grabados pero empezó a experimentar con otras técnicas incluso con la escultura. Su obra, una visión deformada de la realidad en tonos terrosos, siguió siendo abstraccionista y desató el movimiento plástico de La Ruptura. Vlady, Juan Soriano, Lilia Carrillo, Fernando García Ponce y Vicente Rojo Almazán se unieron –en ideales o literalmente- para cambiar la plástica mexicana que inauguró los sesenta renovada y sin rastros del nacionalismo que arrastró por 30 años.

 

José Luis Cuevas, en su columna periodística Cuevario, y en entrevistas acostumbra contrastar su fama y prestigio internacionales con la poca comprensión que su obra tiene en México. Si bien hay animadversión hacia él, azuzada por sus comentarios egocéntricos y posturas antagonistas – mientras vivía en París, defendía al presidente Luis Echeverría comparándolo con Lázaro Cárdenas- ha sido reconocido y apreciado en México. Es de los pocos pintores mexicanos al que se le dedicó un museo que lleva su nombre, fue el primer artista plástico en recibir el Premio de Ciencias y Artes; Octavio Paz le dedicó un poema y en 2008 tuvo una gran exposición retrospectiva -258 piezas- en el Palacio de Bellas Artes, en la capital de México; una galería que el mismo Cuevas no conocía, en sus palabras “me pasaba de largo por las salas de exposición, no las quería ver, quizá por una especie de resquemor, de rencor porque pensaba que en esas paredes nunca iba a exponer”.

Es imposible poner en perspectiva un artista vivo, en particular uno tan polifacético, inteligentemente mordaz y provocador como José Luis Cuevas. Pero es seguro que cuando se hayan olvidado sus 16 bodas por otros tantos ritos con su segunda esposa; su declaración del número de mujeres con las que se había acostado -637 hasta 1997- , sus muñequeras de cuero y miradas de galán del cine mudo, su obra seguirá viviendo y será vigente. Por eso será recordado.

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Créditos

  • Texto: Lucy Virgen
  • Ilustración: Francisco Javier Díaz de León.

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

Fecha de publicación: 
Viernes 26 de Febrero de 2016
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