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26 de julio de 1928 - Nace el cineasta Stanley Kubrick

Lea el articulo dedicado a este personaje

Las trece películas dirigidas por Stanley Kubrick – ya sea en el espacio o en las montañas, en la Inglaterra del siglo XVIII o la de un cercano futuro distorsionado; en la guerra de Vietnam o en vísperas de navidad en Nueva York- pueden parecer pocas pero constituyen una obra sólida, sobresaliente y una de las más significativas en la historia del cine mundial y como los verdaderos clásicos, siempre da algo nuevo cada vez que uno vuelve a ver su obra y, podrá gustarte un poco más o un poco menos pero en ningún caso  te aburrirá.

Stanley Kubrick nació en el Bronx de Nueva York, pero vivió casi cuarenta años en Gran Bretaña sin salir de allí, por lo que muchos creen que fue inglés. Sus  películas son sofisticadas, sin explicaciones empujando los límites en el uso de la imagen y el sonido, puede parecer un gusto snob, pero su influencia alcanza todos los niveles. Por ejemplo la compañía Samsung para escapar de la demanda de Apple por la supuesta copia del diseño de las iPads en las tabletas, dijo –en la corte- que en realidad fueron inventadas por Kubrick y se ven en 2001: Una odisea del espacio (1968). Si consideramos que sus películas son en casi todos los casos para audiencias mayores de 18 años, tenemos una generación que ha tenido pocas oportunidades de acercarse al cine de Kubrick aunque la mayoría identificaran sin problema el atuendo de Alex Delarge en La naranja mecánica (1971), la nave espacial moviéndose al ritmo de la sinfonía de Richard Strauss  Así habló Zaratustra o el rostro de Jack Nicholson con los ojos desorbitados por la locura en El Resplandor (1980).

Él perteneció a la generación de directores que no fueron a una escuela de cine y aprendieron el oficio con la práctica; incluso llegó a vivir como fotógrafo antes de interesarse en el cine. Después de sus dos películas independientes Miedo y deseo (1953) y El beso del asesino (1955) realizó su primera producción bajo el esquema industrial con Casta de Malditos (1956), un thriller con una narrativa impecable pero el centro de la historia no se encuentra en la acción – como estamos acostumbrados ahora- sino en la estrategia. Aunque hay algunos que ven el desenlace como moralista en realidad no sabemos si el director cree en el destino, en el justo castigo o la simple casualidad.

La buena recepción de Casta de Malditos le permitió filmar al año siguiente Patrulla Infernal (1957)  que tiene muchas similitudes con Cara de guerra: Full Metal Jacket (1987) filmada 30 años después. Las dos cintas hablan sobre la insensatez y la crueldad de todos los conflictos armados con una fuerte simpatía por los soldados de la infantería, los de a pie; los que son carne de cañón y que tienen pocas oportunidades contra el enemigo pero ninguna con sus superiores. No hay ningún otro director que haya logrado trasmitir a la audiencia la impotencia y el sinsentido de la guerra a este nivel.

En 1960 Kubrick dirigió solo una película en Hollywood, Espartaco (1962) sobre el esclavo que inició la rebelión contra un imperio. Fue contratado por el actor protagonista Kirk Douglas quien la coprodujo y tuvo el gran valor de regresar a la luz al vetado guionista Dalton Trumbo, después de que este estuvo en la lista negra macartista por 20 años. Espartaco es más de Douglas que de Kubrick, quien se atrevió a poner su toque personal en ella como en una famosa escena en la que se habla en donde los personajes interpretados por Sir Lawrence Olivier y Tony Curtis tienen una conversación acerca de comer ostiones y los caracoles, una alusión directa a una seducción homosexual, un tema prohibido en Hollywood en es época.

A partir de esta película, Kubrick se mudó a Inglaterra y filmó siempre dentro de estudio, siendo su  proyecto siguiente Lolita (1962) basada en la novela homónima de Vladimir Nabokov acerca de la seducción y la obsesión, temas que retomó en su última película Ojos bien cerrados (1999).  En 1964 dirigió Doctor Insólito o cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba, una sátira sobre la guerra nuclear, algo con lo que parecía imposible de bromear pero en la que da una lección, por medio del humor negro, de las posibilidades de redención de la raza humana.

La consagración y el respeto vinieron para Stanley Kubrick en 1968 con su película 2001: Una odisea del espacio; que según la encuesta 2010 del British Film Institute ocupa la sexta posición de las mejores películas de todos los tiempos. Al respecto, Woody Allen confesó que Odisea… no le había gustado la primera vez que la vio, le pareció interesante la segunda y cuando la vió por tercera vez dijo “¡Este hombre es un genio!”; y Martin Scorsese la describió como una “superproducción, película experimental y un poema visionario al mismo tiempo”.  A continuación dirigió La naranja mecánica obra que vista 40 años después de su estreno, pareciera una profecía de los niveles de violencia que vivimos en la actualidad y abre el debate sobre los límites de la responsabilidad social en individuos muy violentos.

Le tomó cuatro años concluir Barry Lindon (1975), basada en una novela del inglés William Thackeray sobre un pobretón que en el siglo XVIII que sube la pirámide social usando el matrimonio como escalera. No era una historia original como tampoco lo fue la novela, sin embargo Kubrick la convirtió en una obra maestra haciendo un estudio detallado de la pintura de la época y dándole movimiento sin que perdiera el sabor. Lo logró encargando a la compañía manufacturera Carl Seizz un juego de lentes que hiciera posible que una cámara de cine pudiera filmar con la única iluminación de dos velas. La fotografía le ganó el Oscar  y el respeto del mundo al director de fotografía John Alcott. Barry Lindon, que es un estudio perfecto de ambientes y modales, es todo menos acartonado, el armado de los personajes, sus ambiciones y sentimientos aún siguen vigentes en el 2016.

Con El Resplandor (1980)  Kubrick que reinventó el género del horror para quienes no disfrutamos de ese género. Jack Nicholson, de la mano de un gran director se reinventa y no hace el papel de loco gracioso sino de un desquiciado. Mezclando el terror psicológico con un montaje impecable convirtiendo a El Resplandor en un clásico instantáneo.

Stanley Kubrick murió el 7 de marzo de 1999, cinco días después de haber mostrado su última película – Ojos bien cerrados- a un selecto grupo de familiares, actores y productores; dejando un legado para público de hoy y del futuro que seguirá disfrutando su películas ya sea desde la comodidad de su sala o a bordo de una nave espacial.

 

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Créditos

  • Texto: Lucy Virgen.
  • Ilustración: Omar López Cárdenas.

CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión

Fecha de publicación: 
Martes 26 de Julio de 2016
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