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6 de mayo de 1856 - Nacimiento de Sigmund Freud (160 aniversario)

 

El 6 de mayo del 2016 se cumplen 160 años del nacimiento del Dr. Sigmund Freud, reconocido como el “padre del psicoanálisis” término que al mismo Freud haría arquear una ceja  y preguntarnos ¿Y qué es lo primero que viene a su mente respecto a su padre? Para Freud, la mente era un vastísimo continente por descubrir, lleno de parajes oscuros, los que quiso iluminar con sus observaciones y la invitación al autoconocimiento que se desprende, gota a gota, de un diálogo con el analista, donde se dice en voz alta, todo aquello que el resto del tiempo se lucha por callar.

Freud nos dio términos que hoy se han domesticado y perdido el poder subversivo de su época y - tal vez mal aplicados - permean el discurso moderno. Las ideas que sugiere mencionar el ego, la libido, el complejo de Edipo, la represión, el instinto tanático, la tendencia anal retentiva, el id, y conceptos afines por lo menos aseguran una plática atractiva o un guion apasionante.

Sigismund Schlomo Freud, era su nombre completo y  nació, en la ciudad de Freiberg, Moravia, entonces parte del imperio austriaco, hoy Příbor, República Checa. Nacido en el seno de una familia judía, aunque checos, su entorno y su educación eran alemanas, asimilados a la clase gobernante del imperio austro-húngaro. Su padre Jakob Freud, se alejó de su tradición judía ortodoxa jasídica y se dedicó al comercio de lana, aunque se le reconocía en su comunidad por sus estudios de la Torá. Su madre Amalia Nathansohn, era la tercera esposa de Jakob, y aunque éste tenía dos hijos de matrimonios anteriores, Sigmund fue el primogénito de ocho hijos de Amalia.

Freud nació con la cabeza encapuchada por una de las partes del saco amniótico, lo cual era considerado en la época como un augurio de grandeza. Freud hereda de su padre su sentido del humor, una actitud escéptica ante las incertidumbres de la vida, su pensamiento liberal y el hábito de ejemplificar todo con una anécdota judía. De su madre, Freud heredó su “sentimentalismo” expresado en la palabra alemana Gefühlsduselei que también implica ser sensible y apasionado. Para ella, él fue siempre “Mi dorado Sigi” y le quedaba claro a Freud, quien después escribe: “Cuando eres, sin competencia alguna, el hijo favorito de tu madre, mantienes a lo largo de tu vida un sentimiento de victoria, te sigues sintiendo seguro del éxito, el cual en realidad casi siempre se cumple”.

Freud estudia medicina, e inicia su carrera en el Hospital General de Viena. Interesado desde el principio en la investigación, primero del cerebro y más tarde de la mente; estudia la anatomía del cerebro, la afasia y el efecto paliativo de la cocaína en ésta, el uso de la hipnosis en el tratamiento de la histeria con Breuer, y neurología con Charcot.

En 1886, renuncia a su puesto en el hospital y se dedica a la práctica privada, especializándose en “desordenes nerviosos”, término que entonces cubre cualquier afección que no tenga causa física clara.

Su educación médica, su capacidad de observación de sus pacientes, pero sobre todo su excepcional capacidad para la observación y análisis de sí mismo, le llevan a desarrollar la teoría de que los humanos tenemos un inconsciente, en el cual los impulsos sexuales y agresivos están conflicto perpetuo por la supremacía con las defensas del individuo contra estos impulsos. En 1900 publica su obra seminal “La interpretación de los sueños”, donde analiza los sueños en términos de deseos y experiencias inconscientes.

Publica más de 100 obras a lo largo de su vida, que desde el título revelan su interés en todos los aspectos de la mente y su relación con el individuo y la sociedad en que está inmerso. Aunque no los hayamos leído, estos títulos nos son familiares: La psicopatología de la vida cotidiana (1904), La broma y su relación con el inconsciente (1905), Tres ensayos en la teoría de la sexualidad (1905), Actos obsesivos y prácticas religiosas (1907), Contribuciones a la discusión de la masturbación (1912), Prospectos futuros del psicoanálisis (1910), Duelo y melancolía (1917), por nombrar sólo algunos.

Mi vida sólo es interesante si se relaciona con el psicoanálisis”; con ello Freud quería decir que los eventos de su biografía no eran lo interesante, sino el significado de los eventos de vida, -los de Freud y por extensión los de cada uno de nosotros- a la luz de sus descubrimientos

En 1896 se casa con Martha Bernays y tienen seis hijos. Desde 1891 hasta que sale de Viena en 1938, Freud y su familia vivieron en un apartamento en la calle de Berggasse 19 en el centro de Viena. Ahí se congregaban colegas y discípulos como Carl Jung, Alfred Adler, Max Kahane y Rudolf Reitler. Hoy, convertida en museo, la casa de Freud es una parada obligatoria para todos sus estudiosos y seguidores. Cuando visité su casa, en uno de tantos amagos de transferencia por los que transitamos los psicoanalizados, me sorprendió ver a los visitantes entrar con mística arrobación e ir de habitación en habitación, llevando una carpeta que se entrega a la entrada, describiendo todos y cada uno de los objetos y tchotchkes (una forma  de llamar a las chácharas entre los judíos) que llenan el lugar. Para mí, esa fue la revelación, más que la casa en sí.

Tras una vida prolífica, llena de descubrimientos, habiendo logrado escapar de los nazis, y habiendo puesto frente a nuestros ojos un espejo diáfano, Sigmund Freud muere en 1939 - el 23 de septiembre- de complicaciones derivadas del cáncer de mandíbula derivado de su hábito de fumar puros.

De manera formal, casi todas las teorías de Freud han sido sujetas a escrutinio y refutación. Sin embargo en su esencia, el psicoanálisis, lo que de forma sobre simplificada se llama, “la cura del habla” sigue dando resultados. Los conceptos están presentes en las terapias grupales, en las sesiones de Alcohólicos Anónimos, en los planes para dejar de fumar, en las reuniones con los amigos, en un grupo de discusión de libros, en la plática en la cocina con la pareja.

Sin importar el siglo, todos nos hemos preguntado, ¿De dónde venimos? ¿Por qué somos, cómo somos? ¿Cómo llegué hasta aquí? Estas preguntas se hacen frecuentes cuando tratamos de encontrarle sentido a los períodos de sufrimiento emocional y aún físico, que hacen que la vida misma se sienta como una dolorosa carga, más que un regalo irrepetible. Las teorías de Freud, la práctica que él propuso, y todas las que se han derivado de esta, buscan iluminar esos oscuros rincones de la mente, quitarnos el lastre de los recuerdos dolorosos, verlos por lo que son, perderles el miedo y aceptarnos como somos. No es poca cosa lo que le debemos a Freud. 

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Créditos

  • Texto: Luis Villa - Ingeniero especialista en video de alta velocidad y emprendedor egresado de la UDG
  • Ilustración: Silvana Soffchi

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

Fecha de publicación: 
Viernes 06 de Mayo de 2016
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