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7 de marzo de 1996 - Se anuncia la clonación exitosa de una oveja

Dos ovejas de papel sirve de vinculo para el articulo dedicado a este hito en la historia.

 

Dolly, la oveja clonada

Los científicos del Instituto Roslin desarrollaron la forma de transferir núcleos de células a otras células, con éxito. En los experimentos, se retiró el núcleo de una célula huevo o embrionaria, que es el ovulo fecundado y se insertó en otra célula huevo donante para sustituir su núcleo. La técnica se denomina “transferencia nuclear de células somáticas”.

Con la técnica de transferencia nuclear mencionada, Keith Campbell, Jim McWhir, William Ritchie, e Ian Wilmut lograron dos ovejas, a las que llamaron Megan y Morag. Es importante aquí subrayar que en la transferencia para clonar, se utilizaron células huevo o embrionarias. Estos experimentos indicaron como reprogramar los núcleos de células diferenciadas para producir crías vivas, y que una única población de células diferenciadas podría producir descendencia. Se informó de sus resultados en la revista Nature, en el artículo titulado "Oveja clonada por transferencia nuclear a partir de una línea celular cultivada", el 7 de marzo de 1996.

El experimento condujo al equipo de científicos del Instituto Roslin a clonar mamíferos ya no a partir de células embrionarias sino a partir de células de tejidos adultos para después modificarlos genéticamente y producir clones. Estos experimentos dieron lugar al nacimiento de varias ovejas en julio de 1996, una de los cuales era una oveja llamada Dolly que nació precisamente el 5 de julio de 1996 y sobrevivió algunos años, cosa que las otras ovejas clonadas no lograron.

Las células adultas provinieron de una glándula mamaria de una oveja hembra de seis años de edad que estaba en su último trimestre de embarazo. Se sugirió el uso de las células mamarias porque parecían similares a las células de embriones utilizados para clonar las primeras ovejas Megan y Morag en el experimento de 1995-1996. En la transferencia de las células adultas los científicos utilizaron el método derivado a partir de los experimentos anteriores para implantar células adultas de diferentes edades en las células del huevo destinatario.

Dolly, fue el primer mamífero desarrollado como un clon a partir del núcleo de una célula proveniente de la glándula mamaria de una oveja adulta sana, a la que se le puede considerar su primera madre. Ese núcleo se transfirió a una célula huevo o embrionaria vacía a la que se le había extraído su núcleo que se puede considerar su segunda madre. Esa célula embrionaria a su vez se transfirió a un útero de una tercera oveja que finalmente dio a luz a Dolly. El nacimiento de Dolly mostró que una vez que las células maduran, el control de la expresión genética del núcleo de la célula adulta depende del citoplasma. Este experimento ayudó a explicar la reprogramación de ADN de la célula adulta.

Después de que los resultados del experimento fueron publicados, Dolly y los científicos responsables de la clonación recibieron mucha publicidad. Dolly fue fotografiada por dieciséis equipos de filmación y sesenta fotógrafos, dentro de las primeras semanas después del anuncio. Wilmut el científico líder del grupo, dijo más tarde que Dolly, en medio de toda esa atención, sólo se hizo más dócil y perdió su intimidad. Las reacciones de los medios de comunicación fueron en un primer momento críticas y negativas, las actitudes negativas hacia Dolly y la clonación vinieron en gran parte de las implicaciones de que las mismas técnicas permitirían a los científicos clonar seres humanos. El nombre de Dolly, por cierto, se debe, según Wilmut a que "Dolly se deriva de una célula de la glándula mamaria y que no podía pensar en un par de glándulas más impresionante que las de Dolly Parton".

Grupos religiosos como el Vaticano expresaron sus temores sobre la clonación de seres humanos. El Presidente de los Estados Unidos en 1997, Bill Clinton, pidió una moratoria mundial de experimentos similares y pidió una comisión de bioética para informar sobre las implicaciones del experimento de Dolly y las cuestiones éticas en relación con la clonación humana. Algunos científicos afirmaron que Dolly no era un clon de una célula adulta en absoluto, sino que se había desarrollado a partir de una célula madre presente en el tejido mamario. Otro artículo publicado en 1998 mostró que de hecho Dolly si se desarrolló a partir de una célula diferenciada de adulto, refutando esas afirmaciones.

Las controversias disminuyeron con el tiempo en la medida de que otros científicos clonaron otros animales. Por ejemplo en Japón clonaron un toro negro de ganado Kamitakafuku en 1998. El experimento de Dolly también permitió clonar ovejas con genes humanos.

 

Dolly se desarrolló en principio como una oveja normal. Dio a luz seis veces, la primera vez en 1998. En otoño de 2001, Dolly desarrolló artritis. La causa de la artritis se desconoce pero no se atribuyó a su condición de ser un clon. En el año 2000, una hija de la oveja clonada murió de un virus pulmonar que causa tumores incurables en el ganado ovino. Dolly murió de la misma enfermedad, el 14 de febrero de 2003, probablemente por contagio.

La técnica de clonación está amaneciendo, es aún muy imperfecta. Es importante decir que el éxito de Dolly no fue fácil, muchos intentos experimentales fallidos la precedieron. Además está la cuestión de la utilidad de la clonación, ¿para qué sirve? Es una pregunta que hay que contestar desde varios ángulos, incluidos los filosóficos. La vida nos muestra que la “diversidad" que es lo contrario a la clonación, es una gran fuerza evolutiva. Por ejemplo si todos fuéramos iguales, una infección viral que normalmente, acabaría solo con una parte ínfima de la población mundial, nos liquidaría a todos.

Ahora que se plantea esto de la clonación de ovejas y quizá de humanos, podríamos pensar que toda esta obra evolutiva de la naturaleza ha terminado, para comenzar la decadencia biológica.

Mas allá de la ciencia.

La tentación de la clonación ya ha sido planteada en la literatura y cine - como en Un Mundo Feliz de Aldous Huxley , Los Niños del Brasil de Ira Levin o Blade Runner de Phillip K. Dick -. Esta tentación, es muy atractiva, si todos fuéramos iguales, sin diversidad biológica, no habría tantos problemas sociales y políticos. La Unión Soviética

seguiría existiendo, en Estados Unidos nunca se hubiera generado el movimiento Beat que dio lugar al hippismo rampante de los sesentas y setentas. En nuestro país, el “carro completo” priista, seguiría tan campante. La disidencia, quedaría eliminada para siempre y bastaría que el Big Brother apretara un botón para acallar alguna revuelta social. Seríamos un mundo plano con la misma gente, la misma música, la misma religión, por supuesto sería una oportunidad magnífica para que los “mandarines” políticos de todos los niveles, jalaran sus hilos y manipularan a sus títeres clonados a su gusto –¡auch! creo que eso ya sucede. El CONACYT por fin tendría una mansa comunidad de científicos que publicarían cantidad y no calidad -¡auch! creo que esto también sucede.

Todos seríamos judíos o nazis o árabes o soviéticos o capitalistas neoliberales o universitarios, y no habría conflictos. Reprogramados los hippis setenteros se harían clonar en autoridades exquisitas y protocolarias, por último, no habría nuevos sino viejos paradigmas y nadie se enojaría. En fin.

 

Enlaces de interés

Créditos

  • Texto: Alfonso Enrique Islas Rodríguez. Profesor investigador Titular, Universidad de Guadalajara adscrito al CUCBA.
  • Ilustración: Marco Sierra

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

Fecha de publicación: 
Lunes 07 de Marzo de 2016
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