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8 de julio de 1914 – Entrada de las tropas carrancistas a Guadalajara

En el aniversario de este evento lo recordamos con un articulo especial - dar clic para leer.

El ocho de julio es una fecha importante para Jalisco y en especial para su ciudad capital, al conmemorarse dos hechos históricos ocurridos durante la Revolución Mexicana. Uno ocurrió en 1914, cuando entraron las tropas constitucionalistas a la ciudad de Guadalajara; mientras que el segundo conmemora el del año 1917, en el que fue aprobada por el Congreso Local Constituyente, la Constitución Política del Estado de Jalisco.

El derrocamiento y asesinato del presidente Francisco I. Madero, acaecido el 22 de febrero de 1913, fue el detonante social para que la nación mexicana se viera envuelta en guerra fratricida sostenida por diferentes grupos denominados revolucionarios, que perseguían un mismo fin: el regreso a la legalidad constitucional y contra la dictadura del gobierno de facto de Victoriano Huerta. Grupos que se unieron en derredor de Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, en apoyo al Plan de Guadalupe.

 

La fuerza constitucionalista se conformó por tres poderosos ejércitos: la División del Noroeste al mando del general Álvaro Obregón; la División del Norte comandada por el general Francisco Villa y el Ejército de Oriente dirigido por el general Pablo González; siendo el primero al que habré de referirme principalmente para sustentar la importancia de la fecha del 08 de Julio.

Al tiempo que las tropas revolucionarias avanzaban hacia el occidente, Venustiano Carranza lidiaba con el conflicto internacional de la invasión norteamericana que, unos meses antes- el 14 de abril de 1914- se suscitó cuando la infantería de marina desembarcó en el puerto de Veracruz, tomando la ciudad a sangre y fuego.La justificación del presidente Wilson ante Carranza, fue que Estados Unidos de Norteamérica, apoyaría a los revolucionarios a cambio de que se aprobara una intervención armada para proteger las vidas y propiedades de sus ciudadanos. Pedía, además, se decretara la separación de los estados del norte del País, por lo que don Venustiano Carranza tuvo que encausar el sentimiento nacionalista, uniéndose contra la intromisión armada contra México como nación.

Y así, mientras diplomáticos mexicanos y estadounidenses discurrían acaloradamente sobre el tema, las ciudades de Zacatecas y Guadalajara eran dominadas por los constitucionalistas el 23 de junio y el ocho de julio, respectivamente; la primera por tropas villistas de la División del Norte y la segunda, por tropas carrancistas de la División del Noroeste con el general Álvaro Obregón.

Manuel Macario Diéguez, jefe de brigada de las fuerzas de Obregón, se convirtió en uno de los pilares fundamentales que ayudaron a alcanzar la victoria en los combates efectuados para consolidar sus posiciones en Nayarit, que les servirían para prepararse a la toma de Guadalajara, y así dejar abierto el camino a la ciudad de México.

La toma de Guadalajara requirió de una campaña envolvente que duró casi un mes, la cual se inició con la salida de Diéguez para Ixtlán, como fuerza de vanguardia. Siendo nombrado por Carranza, gobernador y comandante militar de Jalisco, estableciendo la sede de su gobierno en el poblado de Etzatlán.La crónica refiere que después de algunas batallas, el seis de julio de 1914, Obregón decidió el ataque y las tropas de Lucio Blanco recibieron la orden de infiltrarse entre Guadalajara y Tlajomulco hasta llegar a la vía del ferrocarril ubicada cercas de El Castillo y La Capilla, al sur de esta ciudad capital. Diéguez, por su parte, atravesó la Sierra de Tequila hasta Amatitán, ocupando los cerros de La Venta al sur de Orendáin, para de inmediato iniciar un ataque a las fuerzas huertistas acampadas ahí. Toda la fuerza enemiga se fue contra Diéguez, momento en que Obregón y Benjamín Gil aprovecharon para atacar la retaguardia de sus enemigos; al día siguiente los federales abandonaron el campo en total dispersión. Obregón y sus fuerzas se dirigieron entonces a Guadalajara.

La ocupación de la capital tapatía se realizó de forma pacífica, ya que la plaza había sido evacuada; pero aun cuando el gobernador huertista José María Mier había huido, fue sorprendido en El Castillo por tropas carrancistas al mando de Lucio Blanco y el coronel Enrique Estrada, combate en el que resultó muerto el gobernador Mier.

Aunque la entrada triunfal de los carrancistas a la ciudad de Guadalajara, fue un acontecimiento que trascendió por haber abierto militarmente el camino hacia el centro del país, no fueron bien recibida por el clero y la clase adinerada que no estaban de acuerdo con el nuevo gobierno, ya que su arribo vino acompañado de decretos y reformas que afectaron sus intereses; pero lo que más enojo causó, fue la imposición que se hizo a los “capitalistas de Jalisco”, de una contribución de cinco millones de pesos que ayudaría al “establecimiento del orden constitucional en la República Mexicana”.

La economía local resintió la emisión de billetes cuya circulación forzosa tenía el único interés de conseguir recursos para el pago de haberes de la tropa y otros gastos militares; pero, si esto fue obra del general Obregón, el general Manuel M. Diéguez como gobernador expidió moneda fraccionaria de cartón porque no había ni metal ni tiempo para acuñar.

Para que se notara la mano fuerte del jefe de la División del Noroeste, Álvaro Obregón mandó detener a los miembros del clero y expulsó a los extranjeros; suprimió la prensa católica local, para debilitar su influencia. De ahí que todas las enmiendas dictadas por el nuevo gobierno, en materias políticas, fiscales e ideológicas, resultaran inaceptables a la clase dominante de la localidad, la que se hizo a un lado en aparente acomodamiento por temor al despliegue militar de los constitucionalistas o “carranclanes”, como se les comenzó a llamar a los soldados carrancistas, por aquello de que se allegaban para sí, cuanta cosa podían tener a su alcance.

Por su parte, el pueblo tapatío en general, mostró poco entusiasmo por la victoria de los carrancistas en la toma de Guadalajara; se dice que, en vez de júbilo, los constitucionalistas fueron recibidos con indiferencia, debido tal vez a las prédicas hechas por el clero local, al respecto.

Bajo tales circunstancias, las tropas constitucionalistas hicieron su entrada a Guadalajara el ocho de julio de 1914. Los generales Obregón, Diéguez y el teniente coronel Manuel Aguirre Berlanga, desde el balcón central del Palacio de Gobierno hablaron a la multitud que se había congregado, y desde donde dirigió su primer mensaje Manuel Macario Diéguez como gobernador del Estado al pueblo de Jalisco.

En la ciudad de Guadalajara existe una avenida llamada 8 deJulio en memoria de los hechos relatados; siendo precisamente por esa rúa por la que hicieron su entrada las tropas carrancistas hace exactamente ciento dos años y donde se colocaron dos placas alusivas en 2014, al cumplirse el primer centenario.

Tres años después de aquella referencia revolucionaria, el Congreso Constituyente del estado libre y soberano de Jalisco, convocado por decreto del Gobierno Provisional del Estado, fechado el 6 de abril de 1917, de conformidad al mandato de seis de marzo del mismo año, emitido por el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y encargado del Poder Ejecutivo de la Nación, general Venustiano Carranza, expidió la Constitución Política del Estado de Jalisco el ocho de julio de 1917, aprobada el día once de ese mes, por el Ejecutivo estatal, Manuel Macario Diéguez, y publicada en el periódico oficial “El Estado de Jalisco”, el 21 de julio del mismo año.

Bibliografía

  • Así fue la Revolución Mexicana, No. 4, La Lucha Constitucionalista, Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia Nacional y 75 Aniversario de la Revolución Mexicana. Senado de la República, SEP, INAH, Dirección General de Publicaciones y Medios, México 1985.
  • Muriá, José Ma., Historia de Jalisco, Desde la consolidación del Porfiriato hasta mediados del siglo XX, tomo IV, UNED, Gobierno del Estado de Jalisco, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 1981, 560 p.p. 

Créditos

Créditos

  • Texto: María del Rocío González - Licenciada en Historia y experta en Historia de México
  • Ilustración: Omar Cárdenas

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Fecha de publicación: 
Viernes 08 de Julio de 2016
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