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Martes de Carnaval, historia y tradiciones - 9 de febrero de 2016

Ilustracion festiva de Antifaz amarillo con unos ojos verde y azul - Lea más sobre esta tradición.

Carnaval es casi por definición una fiesta de excesos; con alegría, alcohol y baile, en las que se pueden abandonan las inhibiciones sin las consecuencias sociales derivadas de una conducta licenciosa. El mayor atractivo del carnaval es la posibilidad de rebasar las normas establecidas y poder volver a la rutina cotidiana sin alteraciones. La tradición cristiana ofrece, incluso, la posibilidad de una purificación inmediata con el ayuno y la abstinencia de carne el Miércoles de ceniza, al día siguiente de terminar la fiesta. Podemos entonces participar en el entierro del malhumor y la tristeza –o en algunos lugares de la sardina- con permiso para comportarse en extrema libertad, ya que la alegría de la fiesta tiene fecha de caducidad.

Aunque no se puede precisar el antecedente directo del Carnaval, las antiguas fiestas  griegas y romanas parecen ser sus predecesoras. En la antigua Roma se celebraban las Saturnales, fiestas en honor del dios de la agricultura Saturno durante las que se podían cometer cualquier exceso –incluyendo delitos serios- sin repercusiones. Para preservar el anonimato –y evitar venganzas en Saturnales posteriores- los participantes vestían con disfraces y máscaras.

En Grecia, además de a Dionisio el dios del vino, se celebraba a Momo, el dios de la burla y la ironía, cuyo único trabajo era divertir a los otros dioses del Olimpo. En ambos lugares las fiestas se celebraban durante el invierno para aligerar el tedio y el encierro marcados por el clima.

Durante la época medieval las fiestas se extendieron a toda Europa y en algún punto se unieron con el cristianismo. La tradición cristiana no empezó a celebrar la Cuaresma desde sus inicios, sino hasta el siglo VII cuando, por decreto del Papa Gregorio I empezó la observancia de este período de ayuno y abstinencia. 400 años más tarde en 1091, durante el pontificado del Beato Urbano II que se instituyó el Miércoles de Ceniza como inicio de la Cuaresma. Es posible que fuera en esta época cuando las fiestas comenzaron a llamarse Carnaval ya que en latín significa abandonar la carne. En castellano este término comienza a usarse hasta el siglo XVI, antes de eso se llamaba El Período de Carnestolendas- del latín caro por “carne” y tollendus por “que se ha de quitar”-, nombre que aún se usa en algunos lugares de España.

La primera mención de estas fiestas –aunque sin usar el nombre Carnaval- en la literatura española está en El libro de buen amor escrito alrededor de 1330 por Don Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. En un capítulo, describe la batalla entre Don Carnal –un hombre amante de los placeres mundanos- y Doña Cuaresma –una mujer recta, que evita las carnes rojas y cualquier exceso.

Doña Cuaresma reta a Don Carnal a una batalla que terminará el Miércoles de Ceniza. Don Carnal llega con su ejército de bueyes, jabalíes, puercos, gallinas, becerros, cabras y demás carnes, para enfrentarse a Doña Cuaresma que viene acompañada de verduras, pescados y mariscos. El primer enfrentamiento termina en empate que Don Carnal celebra con un gran banquete. El exceso de comida y bebida le provoca al ejército una enorme pesadez y sueño. Doña Cuaresma, aprovechando la situación entra de noche en la tienda de su enemigo y lo hace prisionero. Ese mismo día, Miércoles de Ceniza, Don Carnal debe confesarse y empezar con la penitencia hasta que 40 días más tarde burla a su carcelero Don Ayuno y reúne a su ejército que entra triunfante el Domingo de resurrección. Doña Cuaresma huye la noche del Viernes Santo.

Celebraciones actuales

Todos los carnavales tienen en común –además de las fechas de su celebración- la música, los bailes, los desfiles y la alegría dentro de un aire de disipación, pero cada uno de ellos tiene características que los identifican. Todos inician con la coronación del Rey Momo o Rey Feo en México y la Reina del Carnaval, en algunos casos se lee un edicto o bando que termina con la tristeza e inicia los días de festividades.

El Carnaval de Río de Janeiro, Brasil, es sin duda el más famoso de los carnavales contemporáneos con una fiesta extravagante de accesorios, luces y oropel que se originó en las fiestas de los esclavos africanos en la región de Bahía desde mediados del siglo XVI. El primer baile de Carnaval en Rio se celebró 1840, pero la samba empezó a bailarse en estas fiestas hasta 1920. Hoy participan contingentes y carros alegóricos de escuelas de samba o instituciones patrocinadoras mientras en las calles y playas de Rio sus habitantes disfrazados desfilan y bailan sin inhibiciones.

El Carnaval de Venecia en Italia por su parte tiene un marcado sabor mediterráneo, durante diez días se celebran fiestas y conciertos en lugares públicos en donde todos son bienvenidos. Los disfraces son llenos de fantasía, abundan los arlequines, colombinas y las cortesanas, todos los asistentes usan al menos un antifaz para esconder su identidad.

El Carnaval de Mazatlán en México se mueve a ritmo de banda y tambora sinaloense, Además de desfiles y fiestas frente al malecón hay actividades culturales con concursos de poesía y literatura. Como en todos los carnavales del mundo, las clases sociales se mezclan y solo se sobresale por la habilidad para bailar.

En la mayoría de los carnavales, la reina es elegida por su belleza pero en el de Barranquilla debe además poder bailar todos los ritmos caribeños y lo demuestra en una presentación en el escenario. Este Carnaval se distingue por conservar muchos elementos étnicos africanos y caribeños en los disfraces y los bailes.

El Carnaval de Nueva Orleans o Mardi Grass, en los Estados Unidos, tiene desfiles tanto de bailarines como de carros alegóricos pero a ritmo de Second Line, un conjunto musical de metales que anima tanto a bailar como a caminar con ritmo. Los “krewes” o asociaciones deciden sus propios atuendos que mezclan elementos franceses, africanos y nativos americanos. Aunque los originarios de Nueva Orleans detestan esa costumbre, las mujeres jóvenes se descubren el pecho a cambio de collares de cuentas que son aventados desde los balcones del Barrio Francés.

Cualquiera que sea el lugar y su esparcimiento favorito, usted puede celebrar el Carnaval y divertirse sin pensar en la resaca o en el ayuno del día siguiente.

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Créditos

  • Texto: Lucy Virgen
  • Ilustración:Marco Sierra

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

Fecha de publicación: 
Martes 09 de Febrero de 2016
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