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30 de mayo de 1431 – Fallece Juana de Arco, heroína y militar francesa

Lea el artículo dedicado a esta leyenda de la vida real francesa

Juana de Arco oía voces. Para los médicos y psiquiatras, en especial los de la época actual eso es signo de esquizofrenia –peligrosa porque las voces la incitaban a hechos violentos -; para los místicos es signo de un estado elevado –decía oír al arcángel San Miguel y a Santa Catalina- a nivel de santo. Pero cualquiera que fuera el origen de las voces que decía oír Juana de Arco, no podemos sino admirar la fuerza de voluntad y la convicción absoluta de una joven pueblerina de 18 años en la misión que creía le había sido encomendada: expulsar de Francia a los ingleses y devolver el gobierno a un rey francés.

Debemos considerar que Juana era iletrada, como todos los que no eran nobles en el siglo XV, su única experiencia era cuidando animales de granja y su mayor habilidad era como costurera. Nacida en 1412, llevaba una vida tranquila en el pequeño poblado de Domrémy en la región de La Lorena, al norte de Francia. En ese momento Francia estaba en una larga guerra –después llamada de los 100 años-con Inglaterra, pero gracias a las consecutivas muertes de los dos herederos ingleses al trono, existía la posibilidad de tener un rey francés. Cuando Juana empezó a tener visiones y a oír voces, a los 16 años, creyó era un llamado a tomar los hábitos, que estaba destinada a la vida monástica. En lugar de esto las voces la instruyeron a buscar una reunión con Charles, el delfín francés, para que le diera su permiso para convertirse en la salvadora de Francia. El primer paso, siempre guiada por las voces, fue buscar a Robert de Baudricourt, el más cercano comandante que simpatizaba con Charles. Estaba apostado en el pueblo de Vaucouleurs, a unos 60 kilómetros de Domrémy. Este camino Juana lo recorrió a pie, ganando adeptos para su causa en el camino, campesinos que no podía proporcionarle armas o caballos pero que la seguían, creyendo en su misión. Robert de Baudricourt se negó durante meses a apoyar su causa, pero en 1429, teniendo Juana 17 años, le dio un caballo y varios soldados para que la acompañarán en la primera parte de la misión: una cabalgata de 11 días a través de territorio ocupado por el enemigo para ver a Charles, el delfín. Antes de iniciar esta peligrosa jornada Juana se cortó el cabello, se vistió de hombre – aún sin armadura- y emprendió el camino.

Charles, el delfín se quedó comprensiblemente asombrado ante una jovencita de 17 años, qué, vestida de hombre, pedía su permiso para salvar a Francia pero que parecía conocer el contenido de sus oraciones y que pudo identificarlo a pesar de estar disfrazado. Hizo que la examinaran teólogos, que no encontraron ninguna mala intención en la devoción de Juana por lo que le dio una armadura y la dejó acompañarla en las batallas de mayo y junio de 1429 en las que las tropas francesas resultaron victoriosas y recuperaron posiciones. En los meses siguientes hubo más victorias, gracias a los consejos de Juana que estuvo al lado de Charles VII cuando fue coronado rey en Reims en 1929.

El siguiente año marcó el descenso de Juana, primero por un error en campaña –cayó prisionera de los ingleses- y luego de las dudas del rey sobre el origen de las visiones. Juana fue sometida a juicios públicos y privados acusada de 70 cargos, desde brujería y herejía hasta vestirse como hombre. El 29 de mayo de 1431 fue declarada culpable de herejía y al día siguiente quemada ante una multitud de 10,000 personas.

Charles VII retuvo su corona al final de la Guerra de los 100 años y en 1456, 25 después de su muerte Juana de Arco fue declarada inocente de todos los cargos.

La iglesia católica, sin embargo, tardó 464 años más en investigar su conexión mística y el origen de sus visiones para declararla Santa y Patrona de Francia en 1920. Se celebra su fiesta el día de su muerte.

Cuando Juana nació, el mejor futuro que podían imaginar para ella era un buen matrimonio y una vida con ciertas comodidades. Las voces, una férrea voluntad, inventiva y mucho valor hicieron que tuviera una vida corta, pero después de ésta la veneración de las iglesias católica y anglicana más el fervor del pueblo francés, creyente o no, que la reconocen como santa o como militar que influyó en el destino de su país.

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Créditos

  • Texto: Lucy Virgen
  • Ilustración: Francisco Javier Díaz de León

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión

Fecha de publicación: 
Martes 30 de Mayo de 2017
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