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19 de febrero de 1473. Nacimiento del astrónomo Nicolás Copérnico

Una representación del sistema solar. Enlace al artículo conmemorativo

545 años de Copérnico

Nicolás Copérnico nació en Torún, el día 19 de febrero de 1473, a las 4 horas, 48 minutos de la tarde. Debemos un detalle tan preciso de la fecha de nacimiento (salvando los errores estimables tras la reforma del calendario juliano) a la afición de la época por los horóscopos.

Carlos Mínguez Pérez, “Estudio preliminar” en Sobre las revoluciones (de los orbes celestes), Tecnos, Madrid (1987)

 

Indubitablemente es el canónigo polaco iniciador de la ciencia moderna gracias a su obra que -analizando sus propias observaciones- llega a la conclusión de que no es la Tierra el centro del “Sistema del Mundo”. Para hablarlo en términos de la época, la Tierra apenas alcanza un tercer lugar entre las órbitas planetarias en torno al sol central.

Para los espíritus sencillos cuya experiencia cotidiana no percibía movimiento alguno de nuestro planeta, en tanto el Sol y los planetas visibles a simple vista -Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno además de la llamada esfera de las estrellas fijas- rotaban alrededor de la Tierra, ello debió implicar un desasosiego pues alguien se atrevía a cuestionar lo evidente y desplazar al género humano de su lugar privilegiado en el cosmos.

Nacido en el seno de una próspera familia avecindada en la ciudad de Torún, comunicada por el importante río Vístula en Polonia, al quedar huérfano a los diez años de edad, su tío materno Łukasz Weisselrod (Watzelrode), confirmado obispo de Warmia (Ermland) (http://www.catholic-hierarchy.org/bishop/bwatz.html) se haría cargo de la educación de sus dos sobrinos varones, Nicolás y Andreas. Ambos iniciaron sus estudios universitarios en la institución fundada por el rey Kazimierz III Wielki y restaurada por Władysław II Jagiełło -de quien toma el nombre Jagiellonian Collegium Regium- en Cracovia; universidad que por cierto resguarda en su biblioteca el manuscrito original del De revolutionibvs orbivm coelestium libri sex (http://pka.bj.uj.edu.pl/bjmanus/revol/titlpg_e.html). Esta obra fue impresa ya cercana la muerte de su autor en 1543 gracias a los empeños de su único discípulo presencial, el luterano Georg Joachim Iserin de Porris (1514-1574) mejor conocido como Rheticus, historia relatada por la destacada periodista Dava Sobel en el libro traducido al español como Un cielo pluscuamperfecto.

Por las necesidades de la Diócesis de Warmia, Nicolás habría de estudiar medicina y derecho canónico en la Universidad de Bolonia, aunque el doctorado lo obtuvo en la última disciplina en la Universidad de Ferrara. A pesar de los deberes y obligaciones inherentes a su dignidad eclesiástica, escribe estudios sobre cuestiones económicas, entre ellos el Monete cudende ratio (1526) además de preparar las defensas ante la beligerante Orden de los Caballeros Teutones. En esa época desarrolla las bases de su teoría heliocéntrica y las difunde en el manuscrito conocido como De hypothesibus motuum coelestium a se constitutis commentariolus, del cual sólo se conocían dos manuscritos, uno de ellos registrado el primero de mayo de 1514 en la biblioteca particular de Maciej de Miechów, profesor de medicina en Cracovia (hay traducción al español en SEP-Alianza, México 1988).

También de la SEP hemos de agradecer el esfuerzo por incluir en su programa “Libros del Rincón”, lo que implica un numeroso tiraje, la novela El libro secreto de Copérnico, de Miguel Ángel Pérez Oca quien de una manera atractiva a los jóvenes relata la historia del personaje y su obra; otros que han escrito en tal tenor son el famoso autor inglés John Banville (Doctor Copernicus, 1976), el destacado astrofísico Jean-Pierre Luminet (Le secret de Copernic, 2006) y Jack Repcheck (Copernicus´ Secret, 2007). No olvidemos que el único ejemplar de primera edición del De revolutionibvs que hay en un país latinoamericano se encuentra en el acervo histórico de la Biblioteca Pública del estado de Jalisco “Juan José Arreola” y ya estaba en Guadalajara al menos desde 1660. Si consideramos que dicho título se incluyó en marzo de 1616 en el Index Librorvm Prohibitorum de la Inquisición tendremos entonces material para hacer otra novela, además de la curiosa historia sobre la identificación de sus restos mortales a partir pruebas de ADN comparadas con los restos bien identificados de su tío el obispo, además de haber reconstruido su rostro gracias a modernas técnicas forenses (http://www.nature.com/news/2005/051107/full/news051107-3.html).

Ilustración del sistema solar

Para conocer más

Créditos

  • Texto: L.Fís. Durruty Jesús de Alba Martínez. Académico del Instituto de Astronomía y Meteorología, CUCEI, UDG
  • Ilustración: Raúl Dávila.

CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

 

Fecha de publicación: 
Lunes 19 de Febrero de 2018
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