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3 de julio de 1883 – Nace Franz Kafka

Autor de El Proceso, La Metamorfosis y El Castillo lo recordamos en el aniversario de su nacimiento

El escritor Franz Kafka publicó sólo media docena de obras en alemán antes de morir a los 41 años, pero su escritura peculiar ha influido tanto en el imaginario global que el adjetivo “kafkiano” se traduce a casi cualquier idioma y lo entienden aún los que no han leído su obra.

Kafka nació en Praga, en ese momento Bohemia parte del Imperio Austrohúngaro, en una familia de comerciantes de origen judío. Kafka no fue educado en la tradición judía, limitándose al rito de Bar Mitzvá a los 13 años, pero ya adulto aprendió yiddish y se interesó en el estudio del Talmud.

Por presión de su padre, se doctoró en leyes. Hermann Kafka era un hombre autoritario, al que Franz le escribió Carta al padre en 1919; un texto de 45 páginas que nunca fue entregado a su destinatario.  A partir de 1907 trabajó en varias compañías de seguros y escribió en las horas que le dejaban libres sus largas jornadas laborales. Se sabe que a Kafka le deprimían el trabajo diario, el ambiente laboral poco propicio para la creatividad, el desprecio de sus compañeros y el permanente desprecio de su padre que ni siquiera abría las publicaciones en donde aparecían sus textos.

Sin embargo, fue en esa época cuando encontró las amistades que le acompañarían de por vida: los escritores y periodistas Max Brod y Felix Weltsch. El primero de ellos fue el depositario de sus escritos, mismos que debía destruir a la muerte de Kafka, orden que –para fortuna del mundo- no cumplió y se encargó de su edición.

Aunque no se tiene certeza, por el poco desarrollo de los estudios psiquiátricos en ese momento, los biógrafos y estudiosos de Kafka concuerdan en que padecía depresión clínica y ansiedad permanente derivada de las relaciones sociales, normales para la mayoría, pero que el escritor sentía como un tormento. Estamos hablando de un hombre que anotó: “Para escribir necesito soledad. No me refiero a soledad ´como un ermitaño´ sino como un hombre muerto”.

Según el escritor español y experto en la obra de Kafka, Félix de Azúa: "Kafka luchó por publicar y por ser leído. Buscó el reconocimiento y el éxito. Kafka era un artista, no un cura".

A pesar de su ansiedad y gracias a la presión de editores de vanguardia en la época, algunos de sus escritos fueron publicados en vida, entre ellos Descripción de una lucha (1904), Contemplación (1912), Un artista del hambre (1914) y La metamorfosis(1915) que sigue siendo su obra más conocida.

El proceso, publicada un año después de su muerte - sobre un hombre preso que no tiene idea del crimen del que se le acusa- es la referencia más usada de regímenes totalitarios en los que los derechos del acusado son inexistentes.

Cada obra de Kafka tiene tantas interpretaciones como lectores y aunque en general se consideran oscuras, depresivas y llenas de metáforas muchos las consideran inspiradoras e incluso divertidas.  Kafka suele considerarse parte del Expresionismo, movimiento cultural que sin duda lo influyó, pero se inserta más bien como los principios del modernismo experimental.  Le preocupaban mucho las limitaciones de la percepción y conocimiento, lo que lleva al problema de la subjetividad.  Una de las ideas centrales de Kafka -según Azúa- es que nunca llega lo que esperamos, que lo que esperamos sólo tiene valor mientras lo esperamos, pero no cuando llega.

 El escritor consideraba cada libro como una forma de oración, la posibilidad de redención y hasta acercamiento con su padre al que escribió:

“(…) no es necesario, después de todo volar directo a la mitad del sol, pero es necesario arrastrarse a un pequeño lugar limpio en la tierra en donde el sol brille algunas veces y uno pueda entibiarse un poco. Las cosas en la realidad no pueden ajustarse como la evidencia lo hace en mi carta; la vida es más bien como un rompecabezas chino.  (…) en mi opinión algo se ha logrado algo con esta réplica, algo que se aproxima tanto a la verdad que podría tranquilizarnos a ambos y podría hacer nuestra vida y nuestra muerte más fáciles.”

Franz Kafka murió en Kierling cerca de Viena en 1924 a consecuencia de una tuberculosis que lo había aquejado durante más de una década. Le sobrevivieron sus hermanas menores Gabriele, Valerie y Ottilie que murieron en campos de concentración a inicios de los cuarenta.

Nota: Este artículo originalmente fue publicado el 3 de julio de 2014.

 

Ilustración dedicada a Franz Kafka, autor de la Metamorfosis

Créditos

  • Texto: Lucy Virgen
  • Imagen: Marco Sierra

CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

 

Fecha de publicación: 
Martes 03 de Julio de 2018
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