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25 de agosto de 1609 - Galileo Galilei presenta y demuestra su primer telescopio ante el Senado

Ilustracíon con Galileo Galilei demostrando su invención al clero

Nos ha movido a llamar a la vez la atención de astrónomos y filósofos, es precisamente haber descubierto cuatro estrellas errantes que nadie antes que nosotros ha conocido ni observado, las cuales, a semejanza de Venus y Mercurio en torno al Sol, presentan sus propios períodos en torno a una estrella insigne que se encuentra entre las conocidas […] Cosas todas ellas por mí observadas y descubiertas no ha muchos días, mediante un anteojo de mi invención.

Galileo Galilei, Siderevs Nvncivs, Venecia (1610)

Si bien para la mayoría de los enterados fueron Hans Lippershey y Zacharias Janssen los inventores del artilugio que ahora denominamos telescopio –los catalanes pegarían el grito, adjudicando el hecho a Jean Roget- es el pisano Galileo Galilei (1564-1642) quien apunta al cielo uno por él construido y con ello inicia el cambio de las concepciones astronómicas de su época.

La peculiar presentación en sociedad del instrumento por entonces denominado perspicilli inicia su registro con la carta fechada en Padua el 24 de agosto de 1609 dirigida por Galileo a Leonardo Donato, Dux de Venecia, ahí escribe:

“preséntase en este momento [Galileo] ante ella [vuestra Alteza] con un nuevo artificio consistente en un anteojo extraído de las más recónditas especulaciones de perspectiva, el cual pone los objetos visibles tan próximos al ojo, presentándolos tan grandes y claros, que lo que se encuentra a una distancia de, por ejemplo, nueve millas, se nos muestra como si distase tan sólo una milla”, subyace pues la utilidad para fines militares, al permitir apreciar con antelación las naves enemigas; el profesor de física de la Université Paris-VII Jean-Pierre Maury describe lo acontecido el 21 de agosto en la torre de San Marcos: “El día señalado, los venerables senadores acometen el ascenso a lo alto del campanile, a más de cien metros de altura […]. Las escaleras son muchas y se hacen pesadas, pero los senadores no lo lamentan, ya que lo que descubren es un fenómeno prodigioso que supera cualquier cosa prevista. […] Maravilloso, en efecto: la iglesia de Padua, que está a treinta y dos kilómetros del campanile a través del anteojo parece hallarse a tres kilómetros y medio”
(Galileo, mensajero de las estrellas; Aguilar Universal, Madrid, 1990, pp. 38-39).

El propio Galileo escribe a su cuñado Benedetto Landucci (casado con su hermana Virginia):

Como me ha parecido que sería de gran utilidad para las cosas marítimas y terrestres, y viendo cómo lo apreciaba el Príncipe Serenísimo, he resuelto comparecer el 25 de este mes ante el Colegio para ofrecérselo como don a Su Serenidad” (29 de agosto de 1609).

Dicha experiencia habría de granjearle un substancial aumento de sueldo, según relata en la misma misiva: “Algunos instantes más tarde, el señor Priuli, procurador y uno de los reformadores de la Universidad, al salir del Colegio, me ha cogido del brazo y me ha dicho cuánto había apreciado el Colegio mis servicios durante los diecisiete años pasados en Padua y cómo, en reconocimiento de mi gesto de cortesía, había dado de inmediato una orden a los señores reformadores para que me nombraran profesor vitalicio con un salario de 1,000 florines anuales”.

Con motivo del Año Internacional de la Astronomía (2009) se realizaron una gran cantidad de actividades de divulgación, como la diseminación de telescopios económicos con las mismas características del de Galileo y la correspondiente capacitación en su manejo, celebrando los 400 años de los descubrimientos galileanos; es una lástima que en los programas de estudio de física a nivel bachillerato –por lo menos en la Universidad de Guadalajara- se hayan perdido los contenidos de óptica.

 

Para saber más:

  • Galileo Project http://galileo.rice.edu/
  • El Mensaje y el Mensajero Sideral; Galileo y Kepler, SEP-Alianza Editorial, México (1988).
  • Galileo su tiempo, su obra y su legado; Luis Felipe Rodríguez y Silvia Torres (compiladores), El Colegio Nacional, México (2009).
  • Galileo’s Daughter; Dava Sobel, Walker & Company, Nueva York (1999).
  • Galileo entre ciencia, fe y política; Alberto Righini, SB editorial, Santiago (2010).

Enlaces de interés

Créditos

  • Texto: L.Fís. Durruty Jesús de Alba Martínez  Académico del Instituto de Astronomía y Meteorología, CUCEI, UDG
  • Ilustración: Marco Sierra
  • Fotografía: Durante el VIII Taller de Historia de la Astronomía (2009) celebrado en la University of Notre Dame vemos a la profesora del Depto. de Historia del CUCSH Laura Catalina Arreola observar a través de una réplica exacta de uno de los telescopios de Galileo, de pie a la izquierda el profesor Jim Morris, constructor del mismo.

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Fecha de publicación: 
Martes 25 de Agosto de 2015
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