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28 de marzo de 1515 – Nace Teresa de Ávila, religiosa y escritora española (500° aniversario)

Ilustración dedicada a Teresa de Avila en su aniversario Quinto Centenario

Nueve meses después de la muerte de Teresa de Ávila – ocurrida el 4 de octubre de 1582- se abrió el ataúd y encontraron su cuerpo incorrupto, lo que se consideraba entonces como una señal de santidad –aunque no la definitiva- para la iglesia católica.  El cuerpo se volvió a sepultar pero se le cortó una mano y después el dedo meñique. Aún antes que se completara el proceso de canonización, partes del cuerpo de la que hasta ese momento era simplemente la Madre Teresa fueron diseminadas por toda Europa, varios conventos carmelitas tienen un dedo, otros un pie; en Bruselas apareció una clavícula y en el convento de San Pancracio, ubicado en Sevilla, un trozo de quijada con algunos dientes.

Pero esta grotesca distribución, comercio y hasta falsificación de partes de su cuerpo convertidas en reliquias, con metales y piedras preciosas incrustadas en ellas,  fue solo la primera de las desviaciones que sufrió una mujer que se opuso en vida a las riquezas materiales y al lucro de la iglesia.  Al término de la Guerra Civil española, el dictador Francisco Franco se queda con la mano de Santa Teresa - reliquia del Convento Carmelita de Ronda -que lo acompañó en todo el tiempo de su tiránico gobierno. Franco la llamó “la más española de las santas” y “la santa de la raza”, marcándola a los ojos de los españoles, como simpatizante del fascismo cuando Teresa de Ávila fue  - 360 años antes- una libre pensadora, proto-feminista, opuesta a la corrupción y a la violencia. Este V Centenario de su nacimiento la Orden de los Carmelitas usará las celebraciones para “recolocar en escena el verdadero perfil de santa Teresa, muy emborronado durante décadas del siglo pasado”.

Teresa de Cepeda y Ahumada, conocida como Teresa de Ávila y después como santa Teresa de Jesús, nació el 28 de marzo de 1515 en Ávila, España, en una familia de judíos conversos, cultos y muy aficionados a la lectura. Esto fue decisivo en la vida de Teresa ya que no se esperaba ni se fomentaba que las mujeres tuvieran aficiones literarias. Desde muy joven, según consta en El libro de la vida se opuso al matrimonio porque era “renunciar a una vida personal”,  se dice también “enemiguísima de ser monja”.

Sin embargo su vocación religiosa se definió a los 24 años, se unió a la Orden Carmelita después de haber padecido enfermedades muy serias.  En el convento empezó a escribir, textos, ensayos, cartas que pedía a los destinatarios que las destruyera por miedo a la inquisición, cosa que por fortuna muchos no hicieron y se conservan 500 de las miles que escribió.

Estos textos, que se consideran los precursores del Siglo de Oro español – período  que abarca del  Renacimiento en el siglo XVI al Barroco en el XVII -  al  que pasaron de mano en mano en secreto, dándole fama en todos los niveles jerárquicos, dentro y fuera de la iglesia, antes de ser editados como libros. Sus escritos una mezcla de practicidad y misticismo, con toques de humor y hasta de picardía, van desde sus famosas máximas,  “la verdad padece, pero no perece”; “el que no vive para servir no sirve para vivir”, hasta tratados religiosos.  A la inquisición no le parece que una mujer, una monja, el nivel más bajo del orden religioso se atreva a decir cosas a los prelados. Teresa pide que no se publiquen sus textos en vida para evitar que censuren su trabajo. Felipe II de España, su admirador, guarda los textos en el municipio El Escorial ubicado en la comunidad de Madrid.

A los 47 años, que en 1567 se consideraba prácticamente a las puertas de la muerte,  inicia una campaña para reformar El Carmelo e imponer los votos que tenía la orden en sus inicios: pobreza, soledad y silencio en lo que se convertiría en la Orden de los Carmelitas descalzos  tanto para hombres como para mujeres .   Con este fin empezó a fundar conventos –tarea que iba desde conseguir el terreno, hacer colectas, conseguir permisos, vigilar la construcción hasta entrevistar a las novicias-   que llegaron hasta 19.  Estas fundaciones con frecuencia eran mal recibidas, tanto por los seglares como por la Orden de los Carmelitas Calzados. En esta empresa se acompañó por el que se convertiría en san Juan de la Cruz, juntos fueron las personalidades más famosas del misticismo cristiano, en España, Francia, Italia y Alemania.

Trece años le llevó a Teresa de Ávila escribir sus primeros libros que terminó en 1565, El Libro de la vida, Libro grande y Libro de las misericordias de Dios. En ellos narra su vida familiar y cuenta los principios de la mística con una sencillez que no ha sido igualada, basadas en metáforas e imágenes de la vida diaria y que fueron inspiradas inicialmente por las Confesiones de San Agustín. Después siguió El libro de las  Fundaciones, en el que refiere la historia de la instauración de los dieciocho primeros conventos de la Reforma. En el Libro de las Relaciones continúa la exposición de sus fenómenos místicos. Sus ya mencionadas Cartas escritas con estilo naturalista y de apariencia improvisada son ejemplo del lenguaje del siglo XVI. Como guías espirituales para su orden escribió Camino de perfección y Las Moradas.

Además de su amplia obra en prosa Santa Teresa también se dedicó a la poesía lírico-religiosa – que según ella escribía espontáneamente - con la que describía los trances místicos y visiones que tuvo desde su juventud y también el ambiente en los Carmelos femeninos. Entre sus composiciones más conocidas está "Vivo sin vivir en mí", "¡Oh hermosura, que excedéis!", y los villancicos "Este niño viene llorando" y "Vertiendo está sangre". En toda su obra, que tiene una gran calidad literaria, fue escrito en el castellano común y no en el latín que solían usar los religiosos; usando en el lenguaje la misma sencillez y falta de adornos y artificios que pregonaba en su vida cotidiana.

La faceta mística de Santa Teresa es la más estudiada, en ensayos,  pinturas y hasta en esculturas, la más famosa de ellas es conocido como El Éxtasis de Santa Teresa ó  La transverberación  es obra del escultor renacentista Gian Lorenzo Bernini. Mientras vivía le pintó un retrato el carmelita fray Juan De la Miseria, al recibirlo ella comentó en tono de ironía  “Dios te perdone, fray Juan, que ya que me pintaste, me has pintado fea y legañosa”.

Santa Teresa de Jesús marcó una época, siendo una adelantada a su tiempo, sin aspavientos defendía el derecho de las mujeres a tener una personalidad y una voz.  Su obra literaria, con un nivel de excelencia, y según dice Guillermo Serés de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes “combina armónicamente la acción y la reflexión, las empresas humanas y el éxtasis místico, el servicio a la sociedad y el recogimiento, la humildad bien entendida y el valor individual; en fin, la vida activa y la contemplativa”.

En 1970 se convirtió (junto con Santa Catalina de Siena) en la primera Doctora de la Iglesia, título que reciben ciertos santos en razón de su erudición y en reconocimiento como maestros de la fe católica para los fieles de todos los tiempos y que fue otorgado  durante  el pontificado de Pablo VI.

Enlaces de interés

Créditos

  • Texto: Lucy Virgen
  • Ilustración: Marco Sierra.

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

Fecha de publicación: 
Sábado 28 de Marzo de 2015
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