Escudo de la Universidad de Guadalajara
Formulario de búsqueda

 

9 de marzo de 1902 - Nace el arquitecto tapatío Luis Barragán Morfín

Luis Barragán es por excelencia, el arquitecto mexicano; su legado ha sobrevivido al paso del tiempo

México en los cimientos: 117 años del natalicio de Luis Barragán

Han pasado casi cuatro décadas desde que el arquitecto jalisciense Luis Barragán Morfín, pasara al estrado a agradecer, en español –para cederle después la palabra a su amigo Edmundo O’Gorman– el reconocimiento por haber sido elegido como acreedor al Premio Pritzker de arquitectura en 1980; el primer latinoamericano en recibirlo, y el único mexicano que ha sido laureado con este galardón. Hoy, recordamos su memoria, y su legado arquitectónico a 117 años de su natalicio.

“Una obra autobiográfica”, así la catalogó el arquitecto argentino Emilio Ambasz, tras la exhibición de Luis Barragán en el Museo de Arte Moderno en Nueva York; palabras que el arquitecto retomaría en el discurso de aceptación del célebre premio. Una obra que sin duda refleja el camino de Barragán a través del tiempo, y de su tiempo. Su obra es sinónimo de sus viajes, de sus amigos y de él mismo. Una arquitectura personal que se convirtió en internacional.

Guadalajara es símbolo de arquitectura, desde construcciones coloniales hasta grandes casas señoriales de principios del siglo XX, que abrieron camino a una arquitectura modernista que vio entre sus más grandes exponentes a arquitectos como Luis Barragán. Egresado de la Escuela Libre de Ingenieros, de donde surgieron otros grandes nombres de la arquitectura tapatía como Ignacio Díaz Morales, Rafael Urzúa o Pedro Castellanos, Barragán tuvo la oportunidad de partir a Europa en donde tuvo contacto con diversas influencias que marcaron su primera etapa profesional.

Una primera etapa está enmarcada dentro de un regionalismo por la marca clara de sus primeras influencias en la hacienda familiar y su joven paso por la Escuela Libre de Ingenieros; un período arquitectónico marcado por gruesos muros de adobe, colores ocres y grandes alturas que nos recuerdan la vida en las antiguas casas rurales de nuestro país. Sin embargo, al igual que nuestra historia, su arquitectura reflejaba un mestizaje tomado de los ejemplos de arquitectura granadina y marroquí, sitios visitados por Barragán en su primer viaje a Europa; e incluso, algunos tintes funcionalistas tomados de los escritos del arquitecto francés Charles Édouard Jeanneret-Gris “Le Corbusier”.

Tras migrar a la Ciudad de México, Luis Barragán encontró junto a Mathias Goeritz y Jesús “Chucho” Reyes Ferreira, un camino que culminó en el desarrollo de varios proyectos en la capital del país; una arquitectura emocional que partía de los preceptos realizados por Goeritz en el Museo Experimental El Eco, que darían forma al eje del diseño que realizaría Barragán durante esta etapa. Tanto las Casas Gilardi, Prieto, y la propia casa del arquitecto, resaltan no solo ciertos colores “mexicanos”, sino que también juegan con las luces y sombras, con el sonido y con el agua.

Pareciera que sus períodos tanto en Guadalajara como en la Ciudad de México, corresponden a dos arquitecturas completamente opuestas, cuando en realidad lo que observamos es una transformación de las ideas y una madurez arquitectónica, un mejor entendimiento del terreno y la creación de espacios que en él toman forma. La arquitectura de Luis Barragán es sensorial, describirla en palabras se sitúa lejano de lo que realmente es desenvolverte entre sus muros.

Del regionalismo hasta la arquitectura emocional, hay grandes pasos en el diseño, en la imaginación y en la creatividad para crear una arquitectura donde el hombre viva su vida, donde desarrolle sus actividades diarias, una especie de refugio que ofrezca seguridad, funcionalidad y, sobre todo, belleza.

Existe una gran variedad de conceptos en los que podríamos desglosar la vida y obra de uno de los tantos ilustres arquitectos que ha visto la ciudad de Guadalajara. Quizás Barragán al frente de todos sus contemporáneos, representa el ideal creativo que buscaba romper con el academicismo y los estilos imperantes de principios de siglo. Sería ingenuo representar a Luis Barragán a través de conceptos como el color, la religión o la luz; Luis Barragán es un conjunto de todos estos, es un mestizaje creativo que, expresado a través de estos elementos, logró una arquitectura única que logró resaltar no solo en nuestro país, sino también en el extranjero.

Luis Barragán, junto a la denominada Escuela Tapatía de Arquitectura, representa para nuestra ciudad y para la historia de la arquitectura en México, los inicios de un momento cumbre en el diseño, el inicio del modernismo que vino a cambiar el paisaje urbano de muchas de las ciudades en el país. Desde residencias hasta hospitales, pasando por estadios, escuelas y edificios gubernamentales, el modernismo transformaba visualmente a un país que buscaba transformarse también en su interior.

Desde sus orígenes en la hacienda familiar de Corrales, cerca de Mazamitla, pasando por sus estudios en la Escuela Libre de Ingenieros, al lado de Ignacio Díaz Morales, Rafael Urzúa y Pedro Castellanos, hasta sus diversos viajes a Europa, Luis Barragán obtuvo muchas influencias que marcaron una de las trayectorias profesionales arquitectónicas más atractivas e interesantes en la historia de la arquitectura mundial.

Luis Barragán es por excelencia, el arquitecto mexicano; su legado ha sobrevivido al paso del tiempo, sus proyectos continúan siendo una parada obligada en la agenda de cualquier persona cercana a la arquitectura. Barragán logró construir desde los cimientos, una arquitectura mexicana, una arquitectura propia de su entorno, pero al mismo tiempo con toques internacionales que la volvieron única.

9 de marzo de 1902 - Nace el arquitecto tapatío Luis Barragán Morfín

Créditos

  • Texto:  Luis Carlos Zea Mares
  • Imagen: Omar López Cárdenas

CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

Fecha de publicación: 
Sábado 09 de Marzo de 2019
Compartir en Google Plus