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Curcumina contrarresta los efectos tóxicos del ozono

  • Laboratorio del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS)
  • La investigadora del Departamento de Fisiología, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la UdeG, doctora María Luisa Mendoza Magaña
  • El doctor Mario Alberto Ramírez Herrera, docente en los doctorados en Ciencias Biomédicas y Farmacología del CUCS
Investigadores del CUCS dan a conocer resultados de investigación

La curcumina (una molécula obtenida de la cúrcuma, una raíz de planta que se utiliza como condimento), ejerce un efecto protector y antioxidante contra daños provocados por inhalación de ozono, un contaminante atmosférico, afirmó la investigadora del Departamento de Fisiología, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la UdeG, doctora María Luisa Mendoza Magaña.
 
Al dar a conocer los resultados de sus investigaciones sobre el efecto de la curcumina para prevenir o remediar el daño provocado por el ozono, dijo que este contaminante se genera cuando el humo de los automóviles y desechos de fábricas entran en contacto con la luz solar, entre las 10:00 y las 17:00 horas, que es cuando mayor radiación hay.
 
El contaminante puede entrar al cerebro a través de los bulbos olfatorios, ubicados en el lado inferior y encima de cada fosa nasal, y alcanzar el hipocampo, una de las principales estructuras del cerebro humano involucrada en el aprendizaje y la memoria.
 
La contaminación por ozono puede provocar efectos inflamatorios en el cerebro (previa liberación de interleucinas proinflamatorias, que es un tipo de proteína), daño a las neuronas y ocasionar muerte neuronal. Todos estos efectos son consecuencia de la activación excesiva del factor nuclear kappa B, un grupo de proteínas que ayudan a controlar muchas funciones en la célula, como inflamación, crecimiento y supervivencia. 
 
“A veces, uno puede desarrollar dolor de cabeza, falta de sueño y algunos olvidos ligeros, y éstas son algunas de las primeras manifestaciones. Esto se da porque el ozono está dañando a las neuronas y las está llevando a la muerte”, explicó la investigadora.
 
El factor nuclear kappa B es el activador, la llave maestra para que se desencadenen los daños. “Tuvimos la idea de que podíamos provocar que esa llave se mantuviera cerrada mediante el consumo de la curcumina, molécula natural obtenida de la cúrcuma, una raíz que es utilizada como condimento”, agregó.
 
La curcumina es conocida por su efecto antioxidante y neuroprotector, por lo que los investigadores optaron por probar el fitofármaco (obtenido de plantas) en ratas de la cepa wistar.
 
Mendoza Magaña refirió que el ozono es muy oxidante. La oxidación de los lípidos y proteínas, componentes de las membranas que se encuentran en las neuronas, ocasionan que estas células pierdan su función e inicien un proceso de muerte.
 
Explicó que la curcumina la utilizó con ratas de laboratorio, a las cuales se les suministraron 5.6 miligramos de curcumina por kilogramo de peso, al día.
 
Dos grupo terapéuticos de 15 ratas cada uno fueron dañados por siete días con ozono, durante cuatro horas y, posteriormente, al mismo tiempo que se les suministraba curcumina fueron expuestos al mismo contaminante durante 15 días (fase aguda) un grupo, y 60 días, otro grupo (en el caso crónico).
 
En el caso de los grupos preventivos fueron tratados de igual manera con curcumina siete días previos a su exposición al ozono. Posteriormente, fueron expuestas al ozono quince días un grupo; y 60 días el  grupo crónico, al tiempo que se les mantuvo el suministro del fitofármaco.
 
Las ratas estuvieron expuestas en una cámara en la que había producción de ozono, a una concentración de 0.7 partes por millón (ppm), que corresponde al promedio anual de exposición en Ciudad de México. Para el Área Metropolitana de Guadalajara no está definido el nivel de exposición anual, por lo tanto no se pudo utilizar como parámetro.
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la contaminación máxima del aire con ozono debe ser de 0.04 ppm, que resulta 17 veces menor que la que prevalece en Ciudad de México, mientras que la Norma Oficial Mexicana (NOM) ha establecido que el nivel permisible es de 0.07 ppm.
 
Resultados
En las ratas expuestas al ozono durante 15 días, la disminución en la activación del factor nuclear kappa B fue de hasta 99 por ciento de forma preventiva, y 87 por ciento de forma terapéutica; y la interleucina que provoca una respuesta inflamatoria se redujo entre 30 y 50 por ciento. En cuanto a las ratas expuestas al ozono durante 60 días, la disminución del factor nuclear kappa B fue de 77 por ciento de manera preventiva.
 
En el grupo terapéutico, a los que primero se les provocó el daño con ozono, hubo una reducción del daño de 82 por ciento (en el caso de la exposición crónica). “Esto quiere decir que estamos recuperando del daño a una cantidad importante de neuronas”, resaltó la investigadora, y agregó que con las ya muertas no se puede hacer nada.
 
Los investigadores midieron también el nivel de oxidación de lípidos y proteínas, que son  componentes de las membranas que se encuentran en las neuronas. En el caso de las proteínas, hasta 99 por ciento no se oxidaron, tanto en el grupo terapéutico como en el preventivo y en ambas fases de exposición; mientras que en los lípidos el resultado fue de 95 por ciento en forma preventiva y terapéutica, en ambas fases.
 
El doctor Mario Alberto Ramírez Herrera, docente en los doctorados en Ciencias Biomédicas y Farmacología del CUCS, enfocó sus esfuerzos en determinar en qué momento de la exposición al ozono se inicia el daño oxidativo en las ratas, y registró que ocurría en un lapso de cuatro horas; así como el efecto protector de la curcumina de manera preventiva.
 
El daño oxidativo se ligó con un cambio degenerativo en las células neuronales. “Se trata de cambio degenerativo, no es muerte todavía”, aclaró.
 
Concluyó que gracias a la curcumina hay menor cantidad de células (neuronas) en procesos degenerativos y, finalmente, menor número en proceso de muerte. Puede, además, evitar la oxidación de lípidos y proteínas que están en la membrana de la  neurona.
 
En las investigaciones participaron los doctores José de Jesús Ramírez Vázquez y Sendar Daniel Neri Flores, egresados del doctorado en Farmacología del CUCS; además del licenciado químico farmacobiólogo Hugo Alejandro Espinoza Gutiérrez y del alumno del doctorado en Farmacología, Abraham Alberto Ramírez Mendoza.
 
A t e n t a me n t e
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jalisco, 13
de octubre de 2019
 
Texto: Martha Eva Loera
Fotografía: Fernanda Velazquez

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