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Destacan logros en Sierra de Manantlán a 30 años de su decreto como Reserva de la Biósfera

El 5 de marzo de 1987 se estableció la protección de casi 140 mil hectáreas

El descubrimiento y la protección de especies de fauna y flora, la generación de conocimiento sobre los servicios ecológicos, y el empoderamiento de distintas comunidades, son acciones a las que han contribuido investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG), durante las tres décadas desde que la Sierra de Manantlán fuera decretada como Reserva de la Biósfera.
 
El maestro Enrique Jardel Peláez, profesor investigador del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) y uno de los impulsores de dicho decreto, informó que hace 30 años se tenían registradas en el inventario de la flora, alrededor de mil 800 especies, y que a la fecha se reconocen más de tres mil.
 
“Algo parecido ocurre con los animales. Los estudios que se han hecho muestran que poblaciones grandes de vertebrados como venados y jabalíes, hasta pumas y jaguares, se han mantenido y han mejorado sus niveles poblacionales”, comentó.
 
Jardel Peláez, quien se desempeña también como jefe de la División de Estudios Regionales del CUCSur, dijo que los esfuerzos de la UdeG en esta reserva se han consolidado con la creación de una ingeniería, una maestría y un doctorado orientados a la conservación y manejo de recursos naturales, cuyos estudiantes han realizado múltiples proyectos de investigación.
 
El doctor Eduardo Santana Castellón, profesor investigador del CUCSur, quien también ha trabajado de cerca en la Sierra de Manantlán y actual director del Museo de Ciencias Ambientales de la UdeG, precisó que la labor de la Casa de Estudio también ha tenido un sentido de justicia social hacia las comunidades asentadas en la reserva y sus alrededores.
 
“Cuando la Universidad fomenta la creación de la Reserva de la Biósfera se enfrenta a ciertos cacicazgos que fomentaban la usurpación de los recursos naturales, de las comunidades indígenas y campesinas de la zona”, subrayó.
 
Santana Castellón dijo que se ha provisto a las comunidades de diversas alternativas de producción y uso de los recursos naturales.
 
“Se instalaron los primeros aserraderos regulados con bases técnicas para la sustentabilidad de largo plazo, pero también con bases sociales para el control de las ganancias, en beneficio de las comunidades y sus ejidos”.
 
 
Estación Científica Las Joyas
El trabajo de la UdeG en la reserva, no podría concebirse sin la Estación Científica Las Joyas, en la zona protegida de la sierra, administrada también por esta Casa de Estudio y asentada en un terreno que fue otorgado en comodato por el gobierno del estado de Jalisco.
 
La estación es dirigida por el profesor investigador Rubén Ramírez Villeda, quien informó que cada año acuden alrededor de 400 estudiantes a realizar prácticas relacionadas con la docencia e investigación.
 
“La generación de conocimiento que surge de nuestra investigación sirve para la toma de decisiones en el manejo de los recursos naturales”.
 
Ramírez Villeda también dijo que la estación cumple funciones de protección del área, sobre todo en lo que compete a la prevención y combate de incendios., ya que Las Joyas llega a operar como una base de operaciones y cuenta con personal capacitado.
 
El decreto de la Reserva de la Biósfera Sierra de Manantlán fue firmado por el Poder Ejecutivo federal el 5 de marzo de 1987; en éste se estableció la protección de casi 140 mil hectáreas.  
 
Fue el resultado de un proceso de investigación y vinculación social impulsado por la Universidad de Guadalajara. Es parte de la Red Internacional de Reservas de la Biósfera del Programa MAB – UNESCO de las Naciones Unidas.
 
 
A T E N T A M E N T E
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jal.,
12 de abril 2017
 
Texto: Karina Alatorre
Fotografía: Abraham Aréchiga

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