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Las mujeres del siglo XIX, las mayores consumidoras de textos religiosos populares

  • Imagen de mujeres del sigo XIX
Así lo destaca académica de la UdeG, quien presentó investigación en el XXX Congreso de Religión, Sociedad y Política, realizado en el ITESO

Las mexicanas del siglo XIX vivían marginadas en la educación centrada en los saberes de la época. Muchas se refugiaron en la religiosidad católica, y fueron ellas las mayores consumidoras de los textos religiosos populares; de manera que, aunque los hombres debieron hacer novenas y prácticas devotas, y que las novenas eran para cualquier persona, la devoción femenina era más común”, afirmó la doctora Lourdes Celina Vázquez Parada, profesora investigadora del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades.
 
El escritor y político liberal Manuel Payno recomendaba que las lecturas hechas por mujeres “jamás debían desviar las ideas de religión y piedad que necesitaban tener sus almas”, aunque, resaltó la académica, a los hombres se les permitía todo tipo de lecturas.
 
Para los ilustrados mexicanos del siglo XIX la educación de las mujeres debía centrarse en enseñarlas a leer, escribir y hacer cuentas, habilidades que –según éstos–necesitaba una buena ama de casa y madre. A la sociedad mexicana de entonces no le interesaba que las mujeres supieran citar en latín o que tuvieran una sólida preparación en alguna especialidad, explicó la investigadora durante su participación en el XXX Congreso de Religión, Sociedad y Política, “Convivencia religiosa en los tiempos modernos”.
 
La literatura da testimonio de ello: el dramaturgo jalisciense Fernando Calderón, en su obra A ninguna de las tres se burla de las mujeres con amplia cultura. La mujer, según la mentalidad de la época, debía de tener un barniz de cultura, pero no ser erudita ni ejercer una profesión. Sólo esposas de hombres ricos o con suficiente tiempo libre tenían el tiempo y la posibilidad de dedicarse a campos como la literatura. “Es el caso de Esther Tapia de Castellanos, quien aprovechó sus horas de ocio para escribir versos”.
 
Resaltó que la fundación de las primeras escuelas públicas es obra del educador jalisciense Manuel López Cotilla, gracias a lo cual las mujeres tuvieron cada vez más acceso a la educación básica. Vázquez Parada explicó que las primeras mujeres cultas, que se prepararon para ser maestras tuvieron también la posibilidad de desempeñarse en el periodismo y la creación literaria”. Hasta los primeros años del siglo XX la mujer pudo participar más en el ámbito profesional y cultural. “Son éstos, los casos que destacan de las clases media y alta”.
 
El XXX Congreso de Religión, Sociedad y Política tuvo lugar en el ITESO en el marco de colaboración sobre el diálogo, religión, fe y cultura que han implementado esta institución –a través del Centro Universitario Ignaciano– y la Universidad de Guadalajara –por medio del Centro de Estudios Religión y Sociedad–.
 
 
A T E N T A M E N T E
“Piensa y Trabaja”
Guadalajara, Jal., 13 de noviembre 2015

 
Texto: Martha Eva Loera
Fotografía: Internet

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