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Teotihuacán fue una sociedad incluyente: Linda Rosa Manzanilla

  • La arqueóloga mexicana, miembro del Colegio Nacional Linda Rossa Manzanilla Naim ofrece conferencia en la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar
  • Durante su presentación la arqueóloga en el Paraninfo Enrique Díaz de León
  • En la presentación de la arqueóloga, la titular de la cátedra, la doctora Dulce María Zúñiga
  • El público realiza preguntas sobre la ciudad de Teotihuacán, una metrópoli excepcional de Mesoamérica
La arqueóloga mexicana, miembro del Colegio Nacional impartió conferencia en el marco de la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar

Teotihuacán (150 a.C. a 650 d.C.) era una ciudad donde se privilegiaba a los grupos sociales, no a los individuos y su sociedad era incluyente, afirmó la doctora Linda Rosa Manzanilla Naim, arqueóloga mexicana, miembro del Colegio Nacional, quien impartió la conferencia magistral “La ciudad de Teotihuacán en el centro de México. Una metrópoli excepcional de Mesoamérica”.
 
Como sociedad incluyente, no imponía al recién llegado una forma de ser y permitió el despliegue de entidades diversas. La gente que llegaba podía jugar a la pelota con bastón o con las articulaciones, según fuera su costumbre, por ejemplo.
 
Se trataba de una ciudad única en su tiempo, muy planificada, 20 kilómetros cuadrados, con 125 mil personas, agregó la ponente durante la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, en el Paraninfo Enrique Díaz de León, anexo al Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara.
 

  • Una característica es que no representaba a sus gobernantes en propaganda visual, y no se sabe dónde están enterrados.
  • La investigadora supone que como gobierno había una especie de Consejo. “En esta sociedad no importaba quién era gobernante o cómo se llamaba, muy diferente a lo que sucedía en la cultura maya, donde si era importante el gobernante y lo que éste hacía”.

 
Aclaró que la competitividad de los barrios en Teotihuacán originó la revuelta que provocó que se incendiara la ciudad, y ahí comenzó el colapso.
 
Explicó que alrededor del año 80 d.C ocurrió una erupción del Popocatépetl, muchos habitantes que vivían por la ladera éste que baja hacia Cholula y otros lugares cercanos, huyeron al valle de Teotihuacán, ocupado por aldeas y empezaron a construir santuarios para apaciguar a los dioses que estaban expulsando fuego. El asentamiento atrajo gente de grupos de lo que hoy es Tlaxcala, Puebla, Oaxaca, Veracruz y posteriormente de Michoacán.
 
Fue una gran ciudad, de las más grandes del mundo preindustrial, con barrios multiétnicos en el anillo central. Existía un barrio oaxaqueño, que ocupó casi toda la calzada oeste, siendo la oaxaqueña, la minoría mayor de Teotihuacán.
 
En la parte éste estaba el barrio de los comerciantes de Veracruz, y en la parte oeste, un grupo Michoacano. El orden de la ciudad atrajo a trabajadores de otros lados.
 
Concluyó al decir que estos grupos que llegaron a Teotihuacán estaban acostumbrados a hacer rituales a la misma deidad: el Dios de las tormentas, esta ciudad se construyó así misma como el centro del mundo conocido, una especie de Roma de entonces.
 
 
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“Año de la Transición Energética en la Universidad de Guadalajara”
Guadalajara, Jalisco, 13 de marzo de 2020

 
Texto: Martha Eva Loera
Fotografía: Iván Lara González

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