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Utilizan elaboración de instrumentos como terapia psicológica

La construcción de instrumentos autóctonos ayuda a los jóvenes a salir de problemas depresivos, de fármacodependencia y resentimiento

La elaboración, exploración y la interpretación de diversos instrumentos autóctonos, así como la filosofía náhuatl, ayuda de manera importante a que los jóvenes encuentren una mejor vía de expresión y superen problemas de depresión, fármacodependencia y resentimiento, dijo la profesora de elaboración de instrumentos musicales, del Departamento de Música, de la Universidad de Guadalajara, Susana Orozco Drover.

Con más de 25 años de experiencia, y desde 1991 como titular de la clase dentro de las aulas de la escuela universitaria, Orozco Drover explicó cómo durante todos esos años, han salido de su curso decenas de jóvenes con una mejor actitud ante la vida, gracias a que la construcción de instrumentos musicales va unida a la de reconstruirse de manera personal.

“Cuando imparto la primera clase, planteamos como una meta que la elaboración que el alumno haga de cada instrumento, le enseñará a ser una mejor persona: al pulir el instrumento, él se pule. Es decir, hay una relación directa entre la persona y su instrumento. Luego de expresar muchos de ellos los problemas que tuvieron de niños con sus padres, los invito a practicar la danza azteca para que también conozcan los ritmos”.

Añade que su clase tiene una duración de cuatro semestres, tiempo en el que los alumnos cambian muchas de sus actitudes, además de encontrar entre sus compañeros un grupo solidario. “Yo les digo: ‘si quieres tocar una buena nota, no puedes sacarla de ti mismo sucia. Cada sonido es una vibración que va dirigida al universo, y no debes mandarla contaminada. Esa es la base del trabajo terapéutico que hacemos”.

Comenta que el curso inicia con una introducción acerca de organología y filosofía náhuatl. “Luego comenzamos a hacer instrumentos con elementos naturales y aprenden a tocarlos, un proceso que incluye elaborar desde los más sencillos hasta los más complicados”. Al finalizar el curso, que dura aproximadamente dos años, los alumnos cuentan con un aproximado de 25 a 30 instrumentos.

Añade que la construcción de los instrumentos autóctonos, hechos principalmente con frutos secos, maderas, huesos de frutas, piedras, cueros, ollas de barro, carrizo, bambú, conchas, no requiere conocimientos profundos por parte de los alumnos. De esos materiales nacen tambores, teponaztles, trompetas, flautas, ocarinas, arcos, que son la base para recrear la música de los antiguos, y que tanto impacto tiene en la gente, la cual cada vez es más apreciada.

Para los interesados en participar en este tipo de cursos, Orozco Drover los ofrece de manera gratuita, los sábados, de 18:00 a 20:00 horas, y los domingos, de 13:00 a 15:00 horas, en el exclaustro de san Agustín, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, extensión Morelos 191, en el centro histórico, sector Hidalgo, en Guadalajara.

Guadalajara, Jal., 30 de abril de 2008
Texto: Juan Carrillo Armenta
Fotografía: Internet
Edición de noticias: LCC Lupita Cárdenas Cuevas

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