Con curso, buscar prevenir y visibilizar el acoso y hostigamiento en CULagos

La conferencia se realizó en el marco de la campaña “#PonleUnAlto: el respeto se lleva puesto” y buscó difundir las señales para identificar el acoso moral en un vínculo

Para prevenir y visibilizar el acoso y hostigamiento, en el Centro Universitario de Lagos (CULagos) se impartió la conferencia “El acoso moral: una mirada clínica a los vínculos que destruyen”, en el marco de la campaña “#PonleUnAlto: el respeto se lleva puesto”.

 

El maestro Juan Pablo Ulloa Vázquez, especialista en el ámbito de la psicología clínica, definió el acoso moral como un proceso dentro de los vínculos en el que hay violencia psicológica.

 

“Donde, de manera progresiva y sistemática, un individuo ejerce un poder destructivo sobre la subjetividad de otro”, explicó. 

 

Es decir, no se trata de un hecho aislado, sino de un esquema en que las situaciones desgastantes de violencia se repiten, de forma sutil y constante, hasta debilitar emocionalmente a una persona. 

 

Ulloa Vázquez distinguió entre el acoso moral y el conflicto, explicando éste como una situación en la que hay cierta simetría e igualdad, además de ser una parte considerablemente normal de las relaciones interpersonales, pues nos permite contrastar puntos y llegar a una dialéctica. 

 

En el acoso moral, dijo, hay una asimetría entre las personas implicadas, y por lo tanto en la forma en que se viven y se ejercen las relaciones de poder. 

 

¿Cómo identificar las señales de que hay acoso moral en un vínculo? El ponente identificó cinco indicadores principales:

 

“Primero: además de la ya señalada asimetría en el ejercicio del poder, se puede detectar analizando quién en la relación puede decir que no sin consecuencias”, dijo. 

 

La segunda señal se relaciona con la repetición y el tiempo de las acciones, pues no son conductas aisladas, sino que son microagresiones que se acumulan y desgastan progresivamente el vínculo. 

 

Un tercer indicador tiene que ver con la negación reiterada de los hechos por parte de la persona que ejerce el acoso.

 

“Éste descalifica la percepción de la otra persona a través de mensajes contradictorios, lo que le genera en la víctima una pérdida de confianza en sí misma”, apuntó. 

 

El cuarto indicador es el debilitamiento del yo de la víctima: dudas constantes, miedo a cometer errores, hipervigilancia de sí misma y una pérdida de la espontaneidad y el deseo son señales de alarma a este respecto.

 

Por último, está el elemento del aislamiento progresivo, la reducción de las redes de apoyo, la desconfianza hacia el entorno y una fuerte dependencia para con el vínculo que termina convirtiéndose en algo nocivo. 

 

Construcción de perfiles

Sobre cómo pueden ser los perfiles de victimarios y víctimas, el maestro Juan Pablo Ulloa Vázquez mencionó que, sobre los primeros, se trata de personas que tienen una necesidad de control, intolerancia a la diferencia

 

“Sobre todo, no se definen por un diagnóstico, sino por una forma de vincularse”. 

 

En cuanto a las víctimas, suelen ser personas con alta empatía, un fuerte compromiso y una potencial historia de vínculos desiguales, lo que le lleva a tener una tendencia a cuestionarse a sí misma. 

 

“¿Qué hacer ante el acoso moral? Lo importante es nombrar la violencia, dejar de intentar convencer al otro, recuperar los apoyos externos y, sobre todo, tomar una distancia protectora”.

 

Al final, se trata de un acto de cuidado y, como todo cuidado, comienza por escuchar lo que durante demasiado tiempo no ha podido decirse. 

 

Al final de la conferencia, el ponente respondió las preguntas e inquietudes del público asistente en el Auditorio Dr. Horacio Padilla Muñoz un evento coordinado por la doctora María del Carmen Quevedo Marín, profesora-investigadora de CULagos. 

 

Los asistentes, conformados en su mayoría por estudiantes y personal docente expresaron dudas y pidieron consejo sobre aspectos puntuales de relaciones, vínculos y convivencias. 

 

De esta manera, se generó un diálogo sano y positivo sobre aspectos que nos competen a todos, con miras a adquirir conciencia de las violencias a las que, en mayor o menor medida, estamos expuestos. 

 

         

Atentamente 
“Piensa y Trabaja”
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Guadalajara, Jalisco, 11 de febrero de 2026

 

Texto: Prensa UdeG
Fotografía: Alondra Ochoa Torrentera