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Falta infraestructura urbana para movilidad de adultos mayores

  • Hombre de la tercera edad con bastón recorriendo las calles del centro de la ciudad, en donde exísten enormes alcantarilas en medio de banquetas y hacen inadecuado su transitar.
  • Mujer de la tecera edad, usando bastón de tripie, cruzando una de las calles de la ciudad, donde se observan las grietas, alcantarilla y bache de la calle.
  • Hombre de la tercera edad, caminando por una de las banquetas levantadas por el crecicimiento de las raíces de un árbol, que se encuentran por diversas calles de la ciudad.
  • Hombre de la tercera edad, esperando en una de las banquetas de la ciudad en estado deporable, donde su relieve es agrietado y disparejo y brotan diversos tubos y alambres de fierro; cruzar una calle de la ciudad.
  • Hombre de la tercera edad en silla de ruedas, tratando de cruzar con la ayuda de un jóven, una de las calles de la ciudad con baches para llegar a un hospital.
  • Hombre de la tercera edad, en silla de ruedas tratando de subir por la rampa de una banqueta en estado deporable, con la ayuda de su pareja, también de la tercera edad.
  • Pareja de la tercera edad, transitando por la calle en vez de las banquetas por el estado deplorable, deniveles y angostura de las mismas.
Investigadores del CUAAD evidencian carencia de servicios y ambientes urbanos para este sector de la población

Para los adultos mayores y personas con discapacidad no existe un entorno urbano pensado en sus necesidades.
 
El número de adultos mayores va en aumento, según datos del Consejo Nacional de Población (Conapo): de los 123.5 millones de mexicanos en 2017, 10 por ciento está en el rango de 60 años o más. Se estima que para el año 2050, 30 por ciento de la población será de adultos mayores.
 
El coordinador de la maestría en Urbanismo y Territorio, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), de la Universidad de Guadalajara (UdeG), doctor Juan Ángel Demerutis Arenas, explica que la tendencia en el aumento de personas mayores ha motivado el estudio académico del urbanismo gerontológico, una subdisciplina especializada en el contexto del espacio público para estas personas.
 
“El hecho de que no haya una banqueta que tenga un mismo nivel, una textura o características uniformes y que carezca de agujeros, hace más complicado su desplazamiento. Debemos de tener banquetas con una franja que facilite su movilidad; en ésta deben de considerarse las condiciones de la edad de los mayores de 60 años”, dijo.
 
En cuanto a infraestructura, el arquitecto Guillermo Sandoval, profesor investigador del CUAAD, señala que las rampas no deberían de exceder el 10 por ciento de pendiente para que los adultos mayores puedan tener accesibilidad y transitar por la ciudad –en caso de hacerlo en silla de ruedas–.
 
Las banquetas, además, tendrían que ser de un ancho mínimo de 1.50 metros y en una zona residencial medir 3 metros, tomando en cuenta que una persona que transita en silla de ruedas ocupa 90 centímetros de la acera.
 
Un ejemplo de la falta de infraestructura urbana adecuada es la colonia Independencia, en Guadalajara, en la cual habitan 2 mil 741 adultos mayores distribuidos en 145 manzanas, de las que sólo 20 cuentan con rampas en todas sus vialidades (cada esquina), 63 en alguna vialidad, 51 en ninguna y tres sin especificar, de acuerdo con datos del INEGI.
 
En el transporte urbano la altura de los escalones debería ser de máximo 15 centímetros; sin embargo, en las unidades que circulan en la Zona Metropolitana de Guadalajara oscilan entre los 20 y los 25 centímetros.
 
La falta de iluminación, de sensores acústicos en semáforos, barandales y suelo podo táctil en cruceros, agrega Sandoval, constituyen un riesgo para ellos y evidencian falta de disposición política en cuanto a la normativa de inmobiliario urbano específico para la gente mayor y discapacitada.
 
 
A T E N T A M E N T E
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jal., 27 de agosto de 2017

 
Texto: Dania Palacios / Iván Serrano
Fotografía:
Fernanda Velázquez

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