Por primera vez, registran avistamiento de colibrí cabeza roja en Jalisco

Esta diminuta ave habita al oeste de Canadá y Estados Unidos, y su presencia en la región Sierra de Amula de la entidad puede deberse a la ausencia de alimento en aquellas regiones

Con un peso de tres gramos y una llamativa cabeza con plumas de un color parecido al rosa mexicano, el colibrí cabeza roja (Calypte anna) es una especie de ave que habita regularmente en la costa oeste de Estados Unidos de América (EUA), Canadá y el norte de México, pero por primera vez se registró su avistamiento en bosques de Jalisco.

 

Y esto podría deberse a la ausencia de alimento en las regiones donde normalmente se observa; a modificaciones en su hábitats o a cambios enel comportamiento de las flores de las que se alimenta, refirió la doctora Sarahy Contreras Martínez, investigadora del Departamento de ecología y recursos naturales del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) de la UdeG.

 

“Pueden ser diferentes factores; uno es el cambio climático, el colibrí está buscando una temperatura que considera adecuada y por eso se viene hasta acá; la otra puede ser la búsqueda de alimento, porque ocurre un cambio entre la sincronización de la floración y las poblaciones de colibríes”, explicó.

 

El Calypte anna es un ave residente de las localidades de la costa oeste de EUA y llega a migrar hacia el oeste de Canadá o hasta estados de México como Sonora, Baja California y Baja California Sur, dijo; sin embargo, ya fueron encontrados algunos ejemplares en la localidad de Ahuacapán, en el municipio de Autlán de Navarro, en la región Sierra de Amula de Jalisco.

 

En la entidad se tiene registro de la presencia de 25 especies de colibríes, entre especies endémicas, residentes y migratorias de largas distancias, mencionó, y agregó que algunas de éstas eligen a Jalisco debido a la abundancia de flores en invierno, lo que podría ser el mismo motivo de la migración del Calypte anna.

 

“Aquí hay una gran abundancia de flores que proveen de alimento a estos colibríes; entonces, desde un punto de vista evolutivo, esto quiere decir que vale la pena migrar porque en el norte se pierde el alimento en invierno y si se quedan ahí no sobreviven; migrar en busca de mejores condiciones para sobrevivir”, declaró.

 

El colibrí cabeza roja es un ave con un peso de entre tres y cinco gramos, posee un pico reto de longitud mediana, es de color verde en la parte dorsal y gris en el lado frontal con una cola ancha. 

 

Los machos presentan un plumaje en la parte superior del pecho o a la altura de la garganta, llamado gorguera, de un color rosa intenso; éste es iridiscente, es decir, parece que cambia de color según el ángulo desde el que se observe. Por otra parte, las hembras poseen un plumaje más discreto, con tonalidades grisáceas para ocultarse de amenazas durante la anidación.

 

“Corrimos con la suerte de encontrarnos con un macho, y lo que hicimos fue ponerle su anillito, tomarle las medidas como el largo del pico, el largo de las alas y la cola o la coloración. En campo debemos llevar diferentes guías de identificación, lo que nos permitió comparar a este individuo con otras medidas para darnos certeza de que era el Calypte anna”, puntualizó Contreras Martínez.

 

Una puerta a la conservación
 

La especialista precisó que los siguientes pasos de la investigación del colibrí de cabeza roja se centrarán en indagar la presencia de más ejemplares, documentar sus hábitos y conocer si se trata de un ave migratoria o una especie residente, lo que abre la posibilidad a generar propuestas para su conservación y cuidado.

 

“Son datos muy relevantes que se llevan a la comunidad, a la gente, para que vean todo lo que está pasando dentro de los lugares donde viven y cómo estas especies nos pueden dar un indicador de calidad ambiental o cambios en el ambiente”, resaltó.

 

Consideró que estas aves enfrentan riesgos latentes como los usos de pesticidas en ambientes donde se alimentan, el desfase de la sincronía con las flores que sirven como su alimento, las colisiones con nuevos edificios en entornos urbanos y la presencia de animales domésticos como gatos.

 

“Todas esas fuerzas negativas hacen que de alguna manera vayan disminuyendo hasta que ya se encuentran en amenaza y luego en peligro de extinción hasta que desaparecen”, advirtió.

 

Ante esta situación, mencionó que se preparan iniciativas como el sexto Festival del colibrí Ahuacapán 2026, un espacio en esta localidad de Autlán de Navarro, que del 15 al 17 de octubre organizará talleres, actividades culturales, bazares, venta de productos y artesanías y salidas para avistamiento de colibríes.

 

“Es un pueblo muy lindo que tiene mucho que ofrecer desde un punto de vista cultural, pero también desde un punto de vista ambiental, porque es un espacio con una altitud donde entran diferentes ecosistemas, y es ahí donde hemos encontrado las 25 especies de colibríes”, compartió.

 

 

Atentamente
“Piensa y Trabaja”
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Guadalajara, Jalisco, 22 de julio de 2026

 

Texto: Pablo Miranda Ramírez
Fotografía: Darío Taraborelli | Donna Pomeroy | Jef B | CUCSur