Historia, guerra civil y literatura de Eduardo Mendoza, en la apertura del Salón Carlos Fuentes, de la FIL
Las novelas del escritor catalán Eduardo Mendoza no sólo demuestran el dominio de la Historia con letra mayúscula, o la oficial, también la historia con minúscula; ésa que se encuentra en las hemerotecas, en los papeles viejos, en los relatos de los sobrevivientes que alcanzan a grandes audiencias, desde el esplendor de la literatura y lo cultural en medio de la dictadura franquista.
En la apertura del Salón Carlos Fuentes, la Directora General de la 39 Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), Marisol Schulz Manaut, reconoció a Eduardo Mendoza como una de las figuras más representativas y embajador de la delegación de Barcelona, pero también hizo eco del discurso que dijo cuando le fue otorgado el Premio Princesa de Asturias este 2025.
“Por la decisiva aportación de Eduardo Mendoza, con un conjunto de novelas que combinan la voluntad de innovación con la capacidad de llegar a un público muy amplio, y que goza de extenso reconocimiento internacional”, declaró.
Eduardo Mendoza creció en una Barcelona oscura y con miedo, en medio de una guerra civil, con hambre y donde todas las familias tenían un familiar muerto.
“Ahí me tocó vivir, con alguien de la familia muerto, preso o en el exilio. La literatura se hacía en el exilio; pero surgió una industria editorial, los tebeos, cuentos infantiles de un blanco costumbrismo para mí entrañable”, rememoró el novelista.
Además de las caricaturas, la literatura y el cine español conformaban la estrecha oferta cultural tras el bloqueo económico que atravesaba Barcelona durante la dictadura.
“No entraban películas extranjeras, que ya era bastante desgracia, pero sí de México: de María Félix, Cantinflas, a quienes hoy les rindo homenaje porque me hicieron muy feliz durante mucho tiempo. No sé si las volvería a ver, pero las recuerdo con mucho cariño”, expresó.
Relató que Barcelona era una ciudad visitada por artistas e intelectuales, una ciudad barata que comenzaron a visitar los autores latinoamericanos “porque les quedó chico su país y que para nuestra ciudad fue una transfusión de sangre nueva por su entusiasmo, por el idioma. Yo me sorprendí por la riqueza de una misma lengua, tan parecida y distinta, y una actitud tan desinhibida con respecto a la literatura”, dijo.
Reconoció que a lo largo de su historia, Barcelona ha atestiguado acontecimientos extraordinarios: desde lidiar con la llegada de 37 elefantes comandados por Aníbal desde Cartago, hasta apostar por el bando perdedor durante varias épocas de su historia.
“Porque de las derrotas sacaron mucho provecho, porque lejos de desanimarse, siempre hay que buscar otros caminos”, concluyó el escritor.
Eduardo Mendoza publicó por primera vez en 1975, La verdad sobre el caso Savolta, que recibió el Premio de la Crítica. A esta novela le siguieron El misterio de la cripta embrujada (1979) y El laberinto de las aceitunas (1982); Una comedia ligera (1996), Mauricio o las elecciones primarias (2006), El asombroso viaje de Pomponio Flato (2008), entre otras obras.
Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes, impuso la medalla del novelista mexicano a Eduardo Mendoza; en la imposición estuvo acompañada por el Presidente de la FIL Guadalajara, maestro José Trinidad Padilla López.
Atentamente:
“Piensa y Trabaja”
“1925-2025. Un Siglo de Pensar y Trabajar”
Guadalajara, Jalisco, 30 de noviembre de 2025
Texto: Adrián Montiel González
Fotografía: Edgar Campechano Espinoza
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