Dismenorrea y endometriosis: afecciones que atañen a más de 40 por ciento de las mujeres y personas menstruantes
La dismenorrea, definida como “menstruación difícil”, se presenta en pacientes con actividad menstrual, provoca diversos síntomas como dolor abdominal, cólicos y lumbago, que interfieren con la actividad diaria de adolescentes, mujeres y personas menstruantes.
Según explicó la doctora Irma Maricela Quintero Estrella, responsable del Servicio de embarazo de alto riesgo del Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca” y profesora de la Clínica de Ginecoobstetricia y Medicina Sexual, del Departamento de Reproducción Humana del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), existen dos tipos de dismenorrea: la primaria y la secundaria; esta segunda, ligada en más de un 10 por ciento con la endometriosis.
“La dismenorrea primaria se refiere al dolor menstrual sin patología subyacente, por lo que puede ser fácilmente tratada con analgésicos y antiinflamatorios; mientras que la dismenorrea secundaria es el dolor menstrual asociado con una patología subyacente. La endometriosis, una de las principales causas de dismenorrea secundaria, induce dismenorrea, dolor pélvico e infertilidad, lo que resulta en una marcada reducción de la calidad de vida de mujeres en edad reproductiva (20-35 años de edad)”, dijo.
La endometriosis es definida como “una enfermedad inflamatoria crónica que se caracteriza por la presencia de tejido endometrial”, es decir, de implantes de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina, en la cavidad pélvica, o incluso en algunas zonas altas de la cavidad abdominal.
“Más de 50 por ciento de las mujeres con endometriosis corren el riesgo de presentar infertilidad y, en muchos de los casos, son tratados en primera instancia como dismenorreas primarias porque reaccionan al tratamiento de antiinflamatorios comunes, generando un atraso de hasta siete años en un diagnóstico y tratamiento oportuno”, agregó.
Las principales señales de endometriosis para mujeres que nunca han tenido hijos son: menstruaciones abundantes, sangrados prolongados, ciclos menores a los 27 días y la aparición de menstruación en menores de 12 años. En mujeres que han tenido hijos, el uso prolongado de anticonceptivos y la lactancia prolongada pueden propiciar la endometriosis.
“En las pacientes, el abordaje sería el mismo que para la dismenorrea primaria; una evaluación clínica con una exploración ginecológica completa, la realización de un ultrasonido como complemento del diagnóstico, con una laparoscopia exploratoria. Como parte de la confirmación diagnóstica de la endometriosis, el tratamiento es individualizado. Recordemos que la dismenorrea puede ser leve, puede ser moderada o severa, y el umbral al dolor y la percepción del dolor es variable en cada paciente”, informó Quintero Estrella.
Hasta este momento y debido a diversas causas (sociales y propias de la enfermedad) no existe una cura para la endometriosis y los tratamientos van desde el uso de hormonas (anticonceptivos, progestágenos) y fármacos (agonistas GnRH), los cuales inactivan temporalmente los implantes y reducen el dolor mientras se usan, pero no eliminan las adherencias ni curan la enfermedad.
“Estas afectaciones dañan de manera importante a las pacientes, puesto que el impacto de una endometriosis causa dolor crónico, generando mayor ausentismo laboral o académico; esto, sin agregar los ya mencionados retrasos en el diagnóstico que pueden afectar significativamente su fertilidad. Lo recomendable es acudir al médico cuando se padece algún tipo de dismenorrea para hacer un diagnóstico y un tratamiento apropiados”, concluyó la especialista.
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“40 Años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”
Guadalajara, Jalisco, 3 de marzo de 2026
Texto: Anashely Fernanda Elizondo Corres
Fotografía: Leopoldo Garnica
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